LA POSTURA DE LA SEMINCI SE ENCOLERIZA

Como desde anteayer se ha cambiado la tendencia en el principal protagonismo dando paso a historias donde el término masculino se impone, para demostrar el paradigma no hay nada como una película del género de cárceles. En este caso desde la visión y aspecto más deplorable y degradante. 'Carpinteros' es un filme escrito y dirigido por José María Cabral. Producción que proviene de una latitud poco frecuentada, La República Democrática. Su título es engañoso o provoca un original malentendido. En las prisiones se denominan carpinteros a aquellos reclusos que utilizan un lenguaje propio y de signos para poder comunicarse con las prisioneras del módulo de mujeres.

La cámara de Cabral penetra en los pasillos y celdas hacinadas de delincuentes que malviven en unas condiciones paupérrimas. En este ambiente sórdido y peligroso, Julian (Jean Jean) comienza de mensajero para un prisionero pasando recados a la novia de éste para terminar enamorándose. La venganza, los celos, los instintos más cafres luchan por imponerse a una relación de amor y sentimientos en medio de un hediondo lodazal en el que debes estar en alerta constante si quieres conservar la vida. Una película que funciona en su faceta documental más que en el discurso de la trama, cuyos giros finales la condenan al subrayado.

El planteamiento de la dos siguientes películas está cosido con los mismos patrones. Son dos propuestas de nacionalidades diferentes cuya agenda consecutiva en la programación es de una intención de agradecer.

'El insulto', escrita y dirigida por Ziad Doueiri, el mismo autor de 'El atentado', describe la ancestral animadversión y odio entre libaneses cristianos y refugiados palestinos. La acción se sitúa en Beirut y la mecha que enciende la feria de las vanidades es un simple altercado sin importancia entre un vecino encolerizado porque un jefe de obra palestino ha reparado sin su permiso un desperfecto en su fachada. Un exabrupto en caliente genera una batalla que se dirime en los tribunales. Una de las consecuencias que extraigo de este buen filme es aquel que viene a decir que nuestro vocabulario es muy rico y variado para insultar pero se muestra pacato para pedir perdón y rectificar.

En la misma línea se encuentra el título 'Bajo el árbol', producción islandesa de Hafsteinn Gunnar Sigurdsson, una notable película sobre crisis de pareja y trifulcas vecinales que, al no ponerles los paños calientes cuando tocaba, se desmadra hasta alcanzar límites intolerables que retratan al ser humano como un cafre.

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