La Policía investiga si hay estafa en el proceso de venta de entradas para U2

Cultura reclama a Interior que investigue si hay algo extraño en que en diez minutos se agotarán las 16.000 localidades para la cita de Madrid

DANIEL ROLDÁN MADRID.

Trece años hace que el grupo irlandés más famoso de la historia no pisa Madrid. Y la expectación es alta para la cita del 20 de septiembre del WiZink Center. Las entradas para el concierto de U2 se pusieron a la venta y volaron. Casi literalmente. En diez minutos, se agotaron todas las localidades, entre 35 y 195 euros los tiques normales, ya que hay pases vip que llegan a los 1.280 euros. Unas 16.000. Una rapidez que hizo saltar las alarmas de todos los seguidores del grupo liderado por Bono y cuyas olas de quejas han llegado hasta la puerta del ministro de Educación Cultura y Deportes. Íñigo Méndez de Vigo solicitó ayer a su homólogo de Interior, Juan Ignacio Zoido, que abriera una investigación para saber cómo es posible que se acaben las entradas para la cita madrileña de 'eXPERIENCE + iNNOCENCE Tour' en tan poco tiempo y si las compras están destinadas a la reventa.

Una petición que ha sorprendido a la Unidad de Delitos Tecnológicos de la Policía Nacional porque no tenían «muy claro» qué hay que investigar. El motivo es que la revente 'online' en España no es ilegal. En cambio, la reventa de tiques en la calle para conciertos o espectáculos deportivos y taurinos sí. Una ley que se aprobó en coincidencia con el Mundial de Fútbol de 1982 y para la que el sector de la cultura reclama una actualización inmediata. Francia o el Reino Unido, por ejemplo, actualizaron sus legislaciones para equiparar estas transacciones cibernéticas con las clásicas en los alrededores de un estadio de fútbol. En cambio, la Policía sí puede investigar, según señalaron fuentes de Cultura, si existe un entramado para desviar paquetes de entradas que vayan directas a la reventa. El departamento de Méndez de Vigo quiere saber si hay organizaciones que, a través de un robot, consiguen desviar «paquetes de entradas» que van directos a la reventa ilegal. «Es algo parecido a lo que sucede con la piratería, cuando se roba lo que emite cualquier cadena o plataforma a través de internet», indicaron las mismas fuentes. En este caso, se podría hablar de un delito de estafa, que puede alcanzar una pena de seis años, o de fraude. La investigación policial será la que determine si ha habido alguna maniobra ilegal.

Una intervención aplaudida por los propios vendedores legales de entradas. «Estamos a su disposición y nos alegra que se haga esta investigación porque es una buena manera de que artistas, promotores y vendedores demuestren que no tienen nada que ver en la sobredemanda de producto», explicó el director general de Ticketmaster España, Eugeni Casalmiglia, a Europa Press. «Hay 15.000 entradas para 80.000 personas. Hay 65.000 personas que acaban frustradas», resumió. No es la primera vez que se pone en solfa la venta 'online' de entradas. Pasó con las últimas visitas de Bruce Springsteen a España y hace un año con la gira de Joaquín Sabina, cuando los productores denunciaron que en portales especializados en la reventa se estaban poniendo a disposición de los usuarios entradas que todavía no estaban a la venta en los canales oficiales.

El caso del cantautor de Úbeda colmó la paciencia de los artistas, que reclamaron más acciones al Gobierno y se movilizaron. Uno de los más activos es Alejandro Sanz, que ha creado una Alianza Anti-reventa para concienciar sobre el peligro para los fans que supone comprar entradas fuera de los cauces habituales.

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