La Policía investiga la agresión sexual a una menor de Vizcaya por cuatro jóvenes

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La joven denunció ante los agentes locales de Barakaldo que había sido forzada en el interior de un trastero

FERMÍN APEZTEGUIA BILBAO.

Barakaldo despertó ayer con una de esas noticias que repugnan a cualquiera. Una joven, menor de edad, fue víctima de una agresión sexual la madrugada de sábado por parte de cuatro individuos, que abusaron de ella en el interior de un trastero situado en el barrio de Urban. Ocurrió sobre las 2:00 horas, según el relato difundido por la Ertzaintza, que investiga lo ocurrido. El suceso ha conmocionado a los vecinos de la zona, que se quejan de la impunidad con que se trapichea en sus calles y de la falta de control que hay sobre el excesivo consumo de todo tipo de drogas, alcohol incluido, «en puntos muy concretos».

La agresión se produjo en los bajos de un inmueble situado en la plaza Dársena de Portu, frente al edificio El Carmen, que en otro tiempo fue sede de la histórica empresa Altos Hornos de Vizcaya y que en la actualidad alberga viviendas protegidas para personas mayores tuteladas por la Diputación de Vizcaya. En realidad, se trata de un entorno con aparente poco movimiento de personas, pero repleto de locales institucionales, entre ellos, dos centros de salud.

Exploración

En ese lugar, sin más movimiento ni bullicio nocturno -según los vecinos- que los que provocan botellones y el mercadeo de droga, una menor se acercó sobre las dos de la madrugada a una patrulla de la Policía Municipal para informarles que acababa de haber sido forzada por cuatro sujetos.

La víctima fue conducida entonces al hospital de Cruces para ser explorada por personal sanitario; y el caso pasó a manos de la Policía autónoma, que ayer se pasó la mañana recogiendo posibles pruebas en el lugar donde ocurrieron los hechos denunciados. Según algunos testigos, los agentes recogieron en el trastero varios preservativos, que pudieran contener material genético de los sospechosos, aunque este extremo no fue confirmado por el Departamento vasco de Interior.

«¡Madre mía! No me lo puedo creer», comentaba a primera hora de la tarde Inés Andrés, de 74 años, que regresaba a su piso tutelado, tras salir a pasear con su perra 'Sira', que le acompaña desde hace catorce años. «Toda esta situación me incomoda, me siento muy nerviosa. ¡Esto ya es muy fuerte!», se quejó.

La zona en la que vive, emblema de la notable regeneración urbana que ha experimentado la localidad fabril desde el cambio de siglo, combina edificios regenerados con otros de nueva construcción, donde residen multitud de familias jóvenes. Pese a su aparente tranquilidad, los residentes se quejan del barullo que se arma cada noche en determinados locales y puntos concretos.

Uno de ellos es la plazoleta donde se produjo la presunta agresión. En ese espacio, cerrado por los edificios que la envuelven, no hay establecimientos comerciales ni de ningún otro tipo.

«Es el lugar ideal para la compra-venta de droga y para que ocurran cosas como ésta», protestaba Sheila Rojo, una mujer de38 años y madre de una niña de tres. «No hay derecho que pagásemos un pastón por estos pisos y que tengamos miedo a salir de casa. En este país no hay justicia», se quejó. «Esto sólo se acabará el día en que castigue a esta gentuza con cadena perpetua; en la cárcel hasta el último de sus días».

Aitziber Larraskitu, agente de seguridad y propietaria del bar Áncora, se lamenta de que el ambiente ya no es el mismo de su juventud. «Antes la gente podía cocerse y había una pelea. Pero ahora hay mucha gente con valores distintos a los nuestros. La noche no es insegura», resume, «pero ya no es igual».

Los vecinos de Barakaldo no se van a callar. Los ciudadanos saldrán a la calle hoy y el próximo martes para condenar la agresión sexual sufrida durante la madrugada de ayer por una menor en el municipio. La concentración de hoy, prevista en la Herriko plaza a las 12:00 horas, está convocada por el Centro Asesor de la Mujer Argitan. La del martes, a las 18:00 horas en el mismo lugar, lleva el sello del ayuntamiento, que condenó lo ocurrido a través de la alcaldesa.

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