El poder, el dinero y la fama a tamaño natural

Retrato de Marten Soolmans.  :: rijksmuseum/
Retrato de Marten Soolmans. :: rijksmuseum

Expone la única pareja retratada por Rembrandt a escala real, dos portentosos óleos por los que pagó 160 millones de euros junto al Louvre De Cranach a Munch, el Rijksmuseum refleja cómo los genios de la pintura retrataron a los ricos y poderosos

MIGUEL LORENCI ÁMSTERDAM.

Hace cinco siglos sólo los reyes podían ser retratados de cuerpo entero y a tamaño natural. Una práctica que, con el tiempo, se extendió a la alta aristocracia, a los potentados, a los famosos y a los nuevos ricos. Protagonistas de unos espectaculares retratos del poder y el dinero que el Rijksmuseum reúne en 'Alta sociedad', una muestra con casi cuarenta piezas a tamaño natural de reyes y príncipes, excéntricos aristócratas y ciudadanos adinerados realizadas por grandes maestros de la historia del arte, de Cranach el Viejo a Manet, pasando por Veronese, Velázquez, Reynolds, Gainsborough, Sargent, Munch o Kees van Dongen.

Por primera vez una exposición se fija en este exclusivo y glamuroso retrato a escala natural, con el modelo de pie y siempre de cuerpo entero. Las joyas de la muestra son las espectaculares 'fotos' de boda de los jóvenes Marten Soolmans y Oopjen Coppit, fastuosas telas encargadas a Rembrandt en 1634 y que se exhiben por primera vez tras su restauración. Fueron adquiridos al alimón por el Rijksmuseum y el Louvre en 2016 a la rama francesa de la familia Rothschild en una insólita y polémica alianza que permitió desembolsar 160 millones de euros por la pareja. Rembrandt cobró por ellos 500 florines, el sueldo de un año de un artesano. El singular y exclusivo formato de cuerpo entero podía ser un retrato oficial, alegórico, histórico o de presentación nupcial. Reflejar el estatus político y social de los retratados, anunciar alianzas familiares o celebrar una belleza reseñable. «El uso de ropa, posturas, actitudes, accesorios y fondos que transmiten el mensaje del retrato es sumamente variado y sorprendentemente coherente», dice el comisario, Jonathan Bikker.

Las 39 piezas, cedidas por museos y colecciones privadas de todo el mundo, van de principios del siglo XVI a comienzos del XX. El Rijksmuseum descubre lo más brillante de este regio formato, un género que se inauguraba con los impresionantes retratos de 'Enrique el Piadoso, duque de Sajonia', y 'Catalina, condesa de Mecklemburgo', de Lucas Cranach el Viejo (1514).

De ahí salta a 'Retrato de un hombre', realizado por Moretto da Brescia en 1525 -el primero en la pintura italiana-, al matrimonio 'Iseppo da Porto y Livia da Porto Thiene con sus hijos', de Veronese (1555), 'Don Pedro de Barberana y Aparregui', de Velázquez (1631-33) -que cede del museo Kimbell de Texas-, el seductor 'Retrato de Jane Fleming', de Sir Joshua Reynolds (1778/79), 'The Artist', de Edouard Manet (1875), o el retrato de Walther Rathenau que Edvard Munch pintó en 1907.

Las obras de los siglos XVI y XVII muestran el desarrollo del retrato de cuerpo entero en Italia, Alemania, Inglaterra, España y Reino Unido de la mano de maestros como Giovanni Battista Moroni, Velázquez, Anton van Dyck, Frans Hals -con su único retrato en este formato- y, por supuesto, Rembrandt Harmenszoon van Rijn, con 'Marten Soolmans' y 'Oopjen Coppit', la única pareja pintada por el genio en este espectacular formato. La exposición es la antesala del Año Rembrandt, que celebrará por todo lo alto en 2019 el 350 aniversario de la muerte del pintor.

Cuatro siglos de moda

En el siglo XVIII, la exposición se centra en el Reino Unido, cuando el Gran Estilo (Grand Manner) del retrato vive su apogeo, con Thomas Gainsborough y Sir Joshua Reynolds. En el XIX y el XX, se traslada al París de la Belle Époque con 'Portraits en pieds', firmados por Edouard Manet, el estadounidense John Singer Sargent y el italiano Giovanni Boldini.

Los retratos configuran además un catálogo de cuatro siglos de moda, del jubón y los pantalones de corte ajustado de 1514 a la alta costura de finales del XIX. Algunos modelos lucen prendas sofisticadas con un estilo antiguo, otros falda escocesa o pantalones y sólo uno, un Hércules de Gotlzius fuera de contexto, está prácticamente desnudo. A menudo los modelos posan con perros en interiores profusamente ornamentados que denotan su poderío, con columnas o cortinas, o ante un paisaje veraniego o invernal.

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