Podemos desluce con su abstención el pacto contra la violencia de género

La oposición introduce como votos particulares no vinculantes una reforma del aborto y la prohibición de los anuncios de prostitución

ALFONSO TORICES

Madrid. Unidos Podemos echó ayer un jarro de agua fría sobre la alegría general por la aprobación por el Congreso de un pacto de Estado para luchar contra la violencia de género, algo considerado por la mayoría como un hecho «histórico». El Gobierno recibirá en septiembre -cuando sea refrendado por el pleno- un dictamen consensuado por la cámara para la puesta en marcha de 212 medidas, que contarán con un presupuesto de 1.000 millones extra durante cinco años, pero que ya no estará avalado de forma unánime por todos los partidos.

Pasadas las dos de la tarde, cuando la Comisión de Igualdad del Congreso votó el documento base del pacto, Podemos, que como el resto lo había apoyado el lunes pasado, al término de los trabajos de la subcomisión, cambió sorpresivamente su voto y se abstuvo. La cara del resto de diputados, que votaron sí, reflejó la sorpresa general, primero, y el enfado también de muchos, después.

«Incoherencia»

«Deslealtad», «incoherencia» e «incongruencia» fueron los calificativos que varios de los portavoces del resto de partidos dedicaron al grupo de Pablo Iglesias. Recordaron cómo los diputados morados se abstuvieron en el Congreso minutos después de haber dicho sí a un documento casi idéntico en el Senado, apoyado por unanimidad pese a tener las mismas virtudes y carencias que el de la Cámara baja.

Ni siquiera pudo ocultar su malestar su socio electoral de Compromís, que votó sí. La diputada Marta Sorlí dijo entender a Podemos, porque el pacto es «de mínimos», pero aseguró no compartir su postura, porque «hoy era importante salir con un pacto aprobado por todos».

La portavoz de Podemos, Sofía Fernández Castañón, que ha trabajado durante seis meses por un acuerdo que el lunes dio por válido, no pudo ocultar su mal trago cuando, con un hilo de voz, compareció para justificar la postura. «Nos parece insuficiente, aunque sea un paso adelante», indicó. Como su compañera, Ángela Rodríguez, justificó la abstención en que el compromiso económico no tiene garantías, en que no incluye un ley integral contra todas las violencias machistas, y en la falta de políticas de igualdad.

La sorpresa de la abstención se produjo justo después de que los miembros de la comisión, con el no de PP y de Ciudadanos en la mayoría de los casos, lograsen sacar adelante trece de los 71 votos particulares con los que querían ampliar el texto que solo incluía las medidas que habían logrado el consenso. Estos votos particulares, que irán en un anexo del documento, no comprometen al Gobierno, como sí hacen las 212 medidas, pero reflejan la petición de la mayoría de la cámara.

El PSOE no logró apoyo a su reforma del Código Penal para erradicar la prostitución ni para retirar de la ley la dispensa que permite a la víctima no declarar contra su maltratador, pero sí para cambiar la ley del aborto. Con el respaldo de Podemos, PNV y Compromís pidió que las chicas de 16 y 17 años víctimas de violencia de género o intrafamiliar no precisen de la autorización de sus padres para abortar.

Compromís obtuvo apoyo para cinco de sus votos particulares, entre ellos el que pide cambios legales para prohibir la publicidad del negocio de la prostitución.

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