«Podemos depositar ciertas esperanzas en las propiedades anticancerígenas de los hongos»

Marcos Vilariño, en su laboratorio del CIBIR./Antonio Díaz Uriel
Marcos Vilariño, en su laboratorio del CIBIR. / Antonio Díaz Uriel

Marcos Vilariño, investigador del CIBIR, desarrolla su tesis doctoral en la búsqueda de «extractos con propiedades anticancerígenas a partir de setas y hongos tanto comerciales como silvestres de La Rioja y provincias limítrofes»

Jonás Sainz
JONÁS SAINZLogroño

La investigación científica está confirmando en los últimos años algo que la medicina tradicional china ya conocía: muchas setas, incluidas algunas comestibles, poseen propiedades no solo antibióticas sino también antiinflamatorias, anticoagulantes e incluso antitumorales. En La Rioja, el investigador del CIBIRMarcos Vilariño está desarrollando su tesis doctoral en la búsqueda de «extractos con propiedades anticancerígenas a partir de setas y hongos tanto comerciales como silvestres de La Rioja y provincias limítrofes». Y, aunque los resultados definitivos de su estudio aún tendrán que esperar, asegura que sí, que «podemos depositar ciertas esperanzas en las propiedades anticancerígenas del reino fungi».

Vilariño, gestor de proyectos europeos e internacionales de I+D y responsable de Bioseguridad y Calidad del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR), abrió las XVI Jornadas Micológicas de Otoño con una conferencia sobre el tema: 'Hongos y setas con propiedades medicinales: perspectiva histórica e investigaciones actuales'.

Además

Desde un punto de vista histórico, recuerda Vilariño, los hongos han gozado de mala fama en Occidente hasta hace no mucho tiempo. No así en Oriente, donde culturas como la china los han empleado durante milenios para tratar no pocas dolencias y enfermedades. Sin embargo, hay evidencias de que también nuestros antepasados europeos lo hacían.

Lo demuestra el hallazgo relativamente reciente del 'hombre de hielo', bautizado como Ötzi, la momia humana natural más antigua conocida. Se trata de un hombre que murió hacia más de cinco mil años y cuyo cadáver congelado fue descubierto en 1991 por alpinistas alemanes en los Alpes de Ötztal, cerca de la frontera entre Austria e Italia. Entre las posesiones de Ötzi, que podía ser una especie de chamán, fueron encontradas varias especies de setas, incluido el llamado hongo del abedul (), que tiene características antibacterianas, antivirales, antiinflamatorias y antitumorales y que probablemente era utilizado con fines curativos.

Exposición en Gran Vía

Las XVI Jornadas Micológicas de Otoño, organizadas por el Grupo Verpa, en colaboración con la Fundación Caja Rioja y Bankia, se cierran este domingo con una exposición en el Centro Fundación Caja Rioja-Bankia de Gran Vía de Logroño. En ella pueden contemplarse las muestras recolectadas en una salida que tuvo lugar este sábado.

Se puede visitar entre las 11 y las 14 horas. Además, los expertos de Verpa ofrecen información y aclaran dudas al público en este acto.

Muchos centros de investigación micológica se dedican hoy a rescatar ese conocimiento popular de las propiedades terapéuticas para poder confirmarlas. Y hoy se puede demostrar que, «así como algunas especies de hongos tóxicos tienen potencia para matar a un ser humano, otras poseen la capacidad de curar».

Buscar compuestos

En La Rioja, el CIBIR en colaboración con el Centro Tecnológico de Investigación del Champiñón de La Rioja (CTICH) impulsa el estudio de Vilariño para «buscar compuestos anticancerígenos en las setas cultivadas y comercializadas aquí». «Hemos llegado a identificar una serie de setas muy interesantes desde el punto de vista médico y estamos intentado ponerle nombre y apellidos a los compuestos», cuenta el investigador. Y así, muy resumidamente, explica el proceso: «Primero se hace un estudio de los extractos crudos en laboratorio en cultivos celulares, se hacen estudios de supervivencia de estas células en contacto con estos extractos y después hay que llegar a la parte más pequeña para dar con el compuesto y con su propiedad médica para poder sintetizarlo y empezar a testarlo en animales».

Según Vilariño, «hay resultados muy interesantes que aún no podemos hacer públicos». Lo que si puede afirmar es que «desde el punto de vista biomédico hay gran posibilidad de encontrar compuestos activos en los hongos».

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