El planeta se compromete a reducir el vertido de plásticos al mar

Naciones Unidas denuncia que en tres décadas los residuos superarán el volumen de especies marinas si no se para la contaminación

DANIEL ROLDÁN

madrid. El primer paso para lograr un tratado vinculante que frene la contaminación del planeta se dio ayer en Nairobi. En la capital keniana, los representantes de doscientos países -entre ellos unos cien ministros- firmaron un acuerdo con catorce medidas para intentar paliar los altos índices de contaminación que sufre el planeta. Cada año más de siete millones de personas fallecen por la mala calidad del aire, recordó el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma) durante la reunión que durante estos días se ha celebrado en la capital keniana.

«Ahora tenemos un acuerdo para explorar un instrumento legalmente vinculante y otras medidas, y eso se hará a nivel internacional durante los próximos 18 meses», destacó el ministro noruego de Medio Ambiente, Vidar Helgesen, quien puso ejemplos claros de cómo está empezando a afectar la presencia de los plásticos a la vida marina. Helgesen apuntó que en enero pasado un ejemplar adulto de zifio o ballenato de Cuvier quedó varado en la costa de Sotra, cerca de Bergen (Noruega). Nada se pudo hacer por salvarle la vida. En cambio, la necropsia ofreció un resultado sorprendente: dentro de su estómago se hallaron más de treinta bolsas de plástico. «Encontramos también micro plásticos en los mejillones», añadió el responsable nórdico a Reuters.

Diferentes países ya están dando pequeños pasos para solventar este problema. China es el ejemplo, de lo bueno y lo malo. Es el mayor 'productor' de estos residuos pero a la vez está en un proceso de cambio. «La velocidad y la determinación del gobierno para cambiar es enorme», indicó el jefe del Pnuma, Erik Solheim, quien reclamó a los estados una mayor implicación para prohibir el exceso de embalajes o rediseñar los mismos. Países como Omán, Chile, Sudáfrica o Sri Lanka ya han anunciado medidas que incluyen prohibiciones de las bolsas, nuevas reservas marinas y aumentar para el reciclaje. Cada año entran en el mar más de ocho millones de toneladas de plásticos.

Unos 17 millones de bebés respiran aire con niveles de contaminación seis veces superior al límite

Aviso de Unicef

En la cumbre UNEA-3, los países se comprometieron a buscar la 'contaminación cero', en un documento sin compromisos concretos pero que cuenta con catorce 'patas' para intentar mejorar la situación y evitar un desastre mayor. Los gobiernos se comprometen a fomentar la productividad económica inclusiva y sostenible, la creación de empleo, la innovación o las tecnologías ecológicamente racionales. Unas medidas necesarias para proteger a toda la sociedad, sobre todo a los más pequeños. En este sentido, Unicef realizó su advertencia: unos 17 millones de niños menores de un año viven en zonas donde la contaminación del aire excede al menos seis veces los límites, una situación que les expone a respirar aire tóxico y pone en peligro su desarrollo cerebral.

Más del 75% de estos niños -doce millones- viven en Asia meridional, según destaca el informe 'Danger in the Air: How air pollution can affect brain development in young children' (Peligro en el aire: cómo la contaminación del aire puede afectar el desarrollo del cerebro en los niños pequeños). «Los contaminantes no solo dañan los pulmones en desarrollo de los bebés, pueden dañar permanentemente sus cerebros en formación y, por lo tanto, su futuro», explicó el director ejecutivo de Unicef, Anthony Lake. «Proteger a los niños de la contaminación del aire no solo beneficia a los críos. También beneficia a sus sociedades, porque reduce los costos de la atención médica, aumenta la productividad y crea un entorno más seguro y más limpio para todos». Según el documento, la contaminación del aire, igual que una nutrición deficiente, una estimulación incorrecta y la exposición a la violencia durante los primeros y fundamentales 1.000 días de vida, afecta al cerebro en crecimiento de los niños, por lo que puede repercutir en su desarrollo durante la primera infancia.

Unicef reclamó, entre otras medidas, reducir la contaminación del aire invirtiendo en fuentes de energía más limpias y renovables para reemplazar la combustión de fósiles; proporcionar acceso asequible al transporte público; aumentar los espacios verdes en zonas urbanas; y ofrecer mejores opciones para la gestión de desechos.

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