EL PINGÜINO VALIENTE

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Con 'The Jungle Bunch: La panda de la selva', también el cine francés se apunta al cine de animación, cuyo título original es 'Les as de la jungle'. El argumento describe las aventuras de un valiente pingüino, educado por una maternal tigresa. Este simpático animalito está empeñado en hacer que el orden y la justicia reinen en la selva esmeralda. Por otra parte, una de sus mayores habilidades reside en la práctica del kung-fu, sobre todo cuando tiene que hacer frente a Igor, un koala malote, escoltado por una peligrosa banda de babuinos mercenarios.

Desde luego, que nadie espere encontrar aquí una joya de similares coordenadas éticas y estéticas que las producidas con tanto éxito por Walt Disney, Pixar o las inolvidables fábulas infantiles creadas por Hayao Miyazaki para los Estudios Ghibli japoneses. En 'The Jungle Bunch: La panda de la selva' todo es más modesto, sencillo y convencional. Y, sin embargo, esta cinta absolutamente eficaz atesora indiscutible encanto, gracias a su imparable raudal de gags, la mayoría de corte humorístico, fáciles de asimiliar por los chiquitajos, ansiosos por compartir las peripecias vividas por el pingüino Maurice, reconvertido en un justiciero de mucho cuidado.

Son inofensivas bromas urdidas en torno a uno de los seres más carismáticos que habitan el rico mundo animal. Tened en cuenta que todo quisqui adora a dicha ave, por sus especiales características, por su elegancia y su gracia al caminar. Al final, la película nos remite de alguna manera al maravilloso poema 'Si', de Rudyard Kipling: «Si conserváis la calma mientras todos la cabeza perdieron y os censuran; si en vosotros creéis, sin ofenderos de que os pongan los otros bajo duda. Si a sesenta segundos de distancia el minuto alejáis de odio y reproche, vuestra es la tierra con cuanto contiene y, lo que es más importante, ¡hijos míos!, seréis hombres».

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