Piercings, una estética no exenta de riesgos

La estrella del tatuaje mejicana María José Cristema exhibe en su cuerpo todo tipo de piercings. :: /jorge silva/reuters
La estrella del tatuaje mejicana María José Cristema exhibe en su cuerpo todo tipo de piercings. :: / jorge silva/reuters

Una buena higiene es clave a la hora de evitar contagios y otros trastornos perjudiciales para la salud | Esta práctica debe estar siempre apoyada en una piel sana, ya que las perforaciones entrañan ciertos peligros dermatológicos

MIGUEL AIZPÚNLogroño

Hace tiempo que los piercings son ya algo más que una moda. Tanto hombres como mujeres los utilizan profusamente. Aunque en sus comienzos, esta práctica fue adoptada como un símbolo de protesta, en la actualidad se usa mayoritariamente con fines estéticos. Y ya sabemos la importancia que la sociedad actual concede a la imagen.

Los dermatólogos hemos sostenido siempre que la estética debe apoyarse, ineludiblemente, en una piel sana. Y, progresivamente, se está revelando que los piercings, aunque se intenten justificar por su aportación estética, entrañan riesgos desde el punto de vista dermatológico. En estos casos, la aportación estética queda en entredicho, ya que se contradice el pilar de la belleza, que es la piel sana. Sobre esa piel sana y natural pueden utilizarse los recursos que realcen su aspecto, pero que han de preservar, necesariamente, la salubridad de su estado.

Cuando los piercings contradicen este principio se convierten en peligrosos y acaban agrediendo la estética, en lugar de contribuir a ella. Es el caso, por ejemplo, de los riesgos que encierra, según un estudio que se publicó en JAMA, el piercing en la parte superior de la oreja. El trauma en el cartílago suele tener una muy mala evolución, debido a la lentitud de su cicatrización. Al no tener circulación propia, el cartílago se regenera deficientemente y, por tanto, se convierte en terreno abonado a las infecciones.

El 40% de los problemas asociados a estas prácticas derivan de los piercings en el ombligo La región nasal es una zona especialmente susceptible a infectarse por las perforaciones

Los riesgos se pueden derivar de una mala técnica, del tipo de material que se utilice, de una mala esterilización o de una inadecuada higiene, entre otras cosas. Además, la proximidad del pelo o la presión sobre la oreja durante el sueño favorecen las infecciones. Las complicaciones más frecuentes son las infecciones locales, abscesos, pericondritis y condritis.

Otro tanto cabe decir sobre la perforación de la parte inferior del labio que, según un trabajo desarrollado por especialistas de la Universidad estadounidense de Ohio, provoca recesión en las encías, si el tornillo posterior del pendiente está en contacto con esa zona.

Otras complicaciones van desde la inflamación de las vías aéreas hasta la hemorragia por trastornos en la coagulación. Además, pueden favorecer la abrasión de la superficie dental, la rotura de dientes, endocarditis, etc.

El 40% de las complicaciones asociadas a estas prácticas derivan de los piercings en el ombligo. El tiempo de curación suele ser superior a seis meses y se ve entorpecido por el uso de ropa estrecha o de anillos que favorecen la proliferación de bacterias.

La nariz, puesto que la región nasal está colonizada por estafilococos y otros tipos de bacterias, es una zona especialmente susceptible a infectarse tras un piercing.

En el pezón, el riesgo es de mastitis o inflamación de la mama y en caso de implantes mamarios la infección también se puede extender allí.

Consejos para evitar riesgos:

1.- Acudir siempre a buenos profesionales. Informarse bien antes de los pros y contras.

2.- Se debe usar material desechable.

3.- No usar níquel, suele dar muchos problemas de alergia de contacto.

4.- Guardar siempre una buena higiene. Máxime después de realizar ejercicio físico y, sobre todo, con piercing en la zona umbilical o nariz, entre otras. Lavar la zona con agua y jabón y secar muy bien la zona. En el ombligo, cuidado con el roce de los cinturones y otras prendas.

Los dermatólogos debemos estar muy atentos a estas modas y concienciar a quienes las practican para que eviten sus riesgos. Sólo la belleza apoyada en la salud puede recibir este nombre. Y el cuidado de la piel es una tarea fundamental para nosotros.

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