«Todos mis personajes tienen algo de Julio Armas, los malignos también»

El escritor logroñés Julio Armas posa con un ejemplar de su última novela. :: miguel herreros
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El escritor logroñés Julio Armas posa con un ejemplar de su última novela. :: miguel herreros

El autor logroñés acaba de publicar su duodécima obra, 'Muertes cruzadas', una novela policiaca inspirada en la forma por la 'Rayuela' de Cortázar y en el fondo, por el azar Julio Armas Escritor

ESTÍBALIZ ESPINOSA* EESPINOSA@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

Tres cadáveres y tres expedientes pendientes de resolver ponen en marcha el engranaje de 'Muertes cruzadas', la última entrega literaria de Julio Armas y una novela donde el azar juega un papel protagonista, amén del inspector Julio Carbajal. Sin tratar de emular a Raymond Chandler ni a Julio Cortázar, aunque teniéndolos muy presentes, el autor riojano introduce al lector en una investigación sin truculencias, pero tan adictiva como el Ducados que respira Carbajal.

'Muertes cruzadas' (Editorial Siníndice) se presenta en sociedad el próximo jueves, 30 de noviembre, en el Centro Cultural Ibercaja de Portales a las 20.00 horas.

-En su bibliografía más reciente ha tocado la novela histórica ('Gavilanes de plata'), el cuento ('Cuentos dedicados') y, ahora, la novela negra. Salta de un género a otro con mucha desenvoltura.

-No, con mucho atrevimiento. Escribo para divertirme y el cambio de registro forma parte de esa diversión.

-Y ahora le tocaba hacerlo con la novela negra, aunque 'Muertes cruzadas' no se ajusta escrupulosamente a este género.

-Es más una novela policiaca, lo que pasa es que al nacer el concepto 'negro' mató el concepto 'policiaco'. Ésta es la novela policiaca de toda la vida, de un policía -el inspector Carbajal- que se encuentra en la ciudad, que no tiene superpoderes, que vive en su entorno, que fuma mucho y se le caen las pavesas quemándole las camisas, que tiene un perro que no le hace caso... un tío de lo más normal.

-Hábleme del germen de esta novela.

-Hace muchos años que siento curiosidad sobre el azar, un concepto que me ha hecho pensar y que no es tan sencillo como que un hombre va por la calle, le cae un trozo de cornisa en la cabeza y le mata, sino que hay todo un entorno, una serie de circunstancias alrededor de ese azar. Y de alguna manera eso es lo que yo he querido reflejar en la parte temática de la novela. En el año 1970 yo vivía en Francia y en esa época salió un ensayo llamado 'El azar y la necesidad' de Jacques Monod, donde el autor empezaba a interrelacionar estos conceptos del azar con los conceptos morales del azar. Ahí empecé a pensar en el tema y así nace el fondo de la novela.

-¿Y la forma?

-Nace de una declaración de amor a un tocayo, Julio Cortázar, y su 'Rayuela', novela que me dejó pegado. ¿Cómo es posible que un señor te haga una novela y te diga que la puedes leer de la forma tradicional o, si no, te aconseja que vayas al capítulo 73, de ahí al 1, al 2, al 116... En mi novela el tiempo tampoco es unidireccional, va dando saltos haciendo un poco la 'rayuela'.

-Además de saltar en el tiempo, escribe su obras intercalando historias, armando poco a poco el perfil de los personales... Se antoja una dinámica complicada.

-A mí me resultó muy complicado, pero divertido, que es para lo que yo escribo.

-En el proceso le imagino ante un enorme mural plagado de esquemas sobre la trama y los personajes, o bien ante una mesa llena de fichas y encajándolas como un puzzle.

-Lo segundo. Lo hice con un cuadro sinóptico. Y luego, como decía don Camilo, los personajes acaban yendo por donde ellos quieren, no se les puede parar. La señorita que aparece en mi libro, al principio no era así de casquivana pero al final...

-Está bien que el escritor dé libertad a sus personajes para que estos acaben siendo como son.

-En lo que a mí concierne, no es cuestión de que les permita ser o hacer algo, sino que se van por donde quieren.

-El protagonista es el inspector Julio Carbajal. ¿Diría que tiene algo de Julio Armas, además del nombre?

-Todos mis personajes tienen algo de Julio Armas, los malignos también. El nombre del protagonista es un juego. Inicialmente se llamaba Ernesto Carbajal pero en un momento determinado me dije: ¿Y si se llama Julio? En cuanto al apellido, es por el extremo derecho del Real Madrid.

-¿Cuál es su estrategia para enganchar al lector con cada página?

-Hay momentos en los que reconozco que me aburro con lo que estoy escribiendo, y no veas lo que me cuesta cortar y tirar un párrafo a la basura. Pero te tienes que dar cuenta de que es una petardada, y eso es dramático cuando se trata de escribir un artículo en un periódico (en Diario LA RIOJA firma semanalmente la sección 'Caras, caretas y carotas'). Además, busco que los diálogos sean muy naturales.

-También se recrea en las descripciones, en ocasiones minuciosas, sobre el protagonista y sus circunstancias cotidianas.

-Quiero que el lector se haga amigo de Carbajal, que vea que es un tío normal; que toma vinos y marca 'chapa'; que fuma mucho y dice tacos.

-Usted que es un lector empedernido, ¿lo es también de novela negra?

-Leí hace tiempo bastantes novelas y hay algunos escritores fantásticos, pero nadie es capaz de recrear el ambiente de Raymond Chandler y su Philip Marlowe ya no existe. Aquella novela era negra.

-¿Algún referente a la hora de escribir 'Muertes cruzadas'?

-No, no. En este caso, cuando concebí al inspector Carbajal y al cabo Urbina, lo que quise era normalizarlos, humanizarlos.

-¿Quién es el personaje de la portada del libro?

-No es nadie en particular, un juego del editor.

-Por cierto, que vuelve a repetir con la editorial Siníndice.

-Estoy encantadísimo con la editorial y con Diego Iturriaga.

-¿Qué sensación le ha proporcinado su nueva criatura literaria?

-Es que soy un poco estoico. Sí, bien, un nuevo libro que ha escrito Julio.

-¿Y el próximo?

-Será la precuela de 'Gavilanes de plata', que si Dios quiere saldrá el año que viene. Y luego tengo una obsesión, quiero hacer algo histórico sobre La Rioja.

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