«Yo pasaré pero Baccara siempre permanecerá, ese es mi orgullo»

Mayte Mateos, la integrante logroñesa del dúo musical femenino con mayor número de ventas recuerda la historia de su gran éxito internacional cuarenta años después

Jonás Sainz
JONÁS SAINZLogroño

Es una leyenda viva llamada Baccara, el dúo femenino más exitoso de la historia de la música. La riojana Mayte Mateos y la madrileña María Mendiola triunfaron de forma espectacular en 1977 con 'Yes Sir, I can boogie', una canción de la que se vendieron 16 millones de copias y figura entre los diez singles más vendidos de toda la historia, solo superado por títulos como 'White Christmas' de Bing Crosby, 'Candle in the wind' de Elton John o 'It's now or never' de Elvis Presley. Tras cuatro discos supermillonarios y una fulgurante carrera en Europa, aunque curiosamente no en España, se separaron en 1981. Desde entonces Mayte y María no han vuelto a dirigirse la palabra. Cada una de ellas ha seguido actuando con su propio dúo, dos Baccara diferentes con el mismo nombre e idéntico repertorio de hits. Cuarenta años después de aquel gran éxito internacional, Mayte Mateos (Logroño, 1951), que vive a caballo entre su ciudad natal y Palma de Mallorca, continúa actuando junto a la madrileña Paloma Blanco en escenarios de Rusia, Suecia, Finlandia o Turquía. «Tenemos muchos temas -afirma-, pero al final el público siempre pide aquellos éxitos: 'Sorry, 'I'm a lady', 'Parlez-vous français?', 'Darling', 'The Devil sent you to Laredo' y, sobre todo, 'Yes Sir, I can boogie'». No actuar en España es una espina que sigue clavada, pero por encima de todo prevalece un sentimiento de orgullo: «Yo pasaré, pero Baccara permanecerá en el recuerdo».

-Su historia es casi increíble, más aún si se piensa que empezó en Logroño y siendo hija de militar.

-Mi padre era un hombre muy serio y en aquella época tuve que pelear por hacer lo que quería hacer. Pero él siempre estuvo muy orgulloso.

«Vendíamos 40.000 discos diarios y recibíamos cheques con muchos ceros»

«María y yo fuimos como hermanas pero después de romper no hemos vuelto a hablar»

-Aquí tuvo su primer dúo, Terebel.

-Sí, con Maribel. Éramos compañeras en Agustinas. Ella tocaba la guitarra muy bien y yo cantaba. Actuábamos en colegios...

-¿Así encontró su vocación?

-Desde niña quería ser bailarina y eso a mi padre le sonaba muy mal. Pero justo cuando cumplí 18 años la carrera de ballet clásico o de clásico español del Conservatorio de Madrid adquirió un grado superior.

-Y sus padres aceptaron que fuera.

-Se me ocurrió decirle a mi padre que quería ir a Madrid para ser profesora de baile y dar clases en Logroño, y eso a él le pareció bien. Pero lo que yo quería de verdad era ser bailarina.

-¿Hizo los estudios?

-Sí, claro. Empecé con clásico y luego descubrí que el clásico español me gustaba más y Mariemma [fundadora y entonces directora del Real Conservatorio Profesional de Danza] me eligió para su ballet español.

-Ya no iba a volver a Logroño.

-Posiblemente habría terminado volviendo si después Alberto Portillo no me hubiera agarrado para el ballet de Televisión Española; no el Ballet Zoom de Valerio Lazarov, que era más moderno, sino uno más clásico.

Acompañando a Lina Morgan como bailarina del ballet de TVE en los 70.
Acompañando a Lina Morgan como bailarina del ballet de TVE en los 70.
Mayte Mateos (izquierda) con Maribel en el dúo Terebel en Logroño. ::
Mayte Mateos (izquierda) con Maribel en el dúo Terebel en Logroño. :: / Casa de la Imagen
Con María Mendiola en 1977 en el primer disco de Baccara, ‘Yes Sir, I can Boogie’, del que vendieron 18 millones de copias. :: .
Con María Mendiola en 1977 en el primer disco de Baccara, ‘Yes Sir, I can Boogie’, del que vendieron 18 millones de copias. :: .

-Y allí fue donde conoció a María.

-Sí, ella entró cuando ampliaron el grupo y allí nos conocimos.

-¿De quién fue la idea de formar un dúo? Es una de las cuestiones de controversia entre ustedes dos.

-En esto no hay controversia: la idea se le ocurrió a María.

-¿Cómo ocurrió?

-Pues de una forma muy natural. Las chicas del ballet siempre estábamos en TVE grabando un número tras otro para acompañar a los distintos artistas que aparecían en aquellos programas de la época [primera mitad de los setenta]. En esos tiempos de espera entre un número y otro, por los pasillos, siempre andábamos bailando, porque estábamos locas por el baile. Hasta que un día me dijo María: «Tú y yo, con lo bien que cantas, ¿por qué no hacemos un dúo?» ¿Y tú?, le dije yo. «Bueno, yo canto un poquito», me dijo así. Es que hacíamos tan buena pareja... Éramos como dos gotas de agua, especialmente en la manera de movernos.

-¿Qué pasó entonces?

-Nos armamos de valor y pedimos que nos incluyeran en el programa. Nos respondieron que era difícil porque en aquel programa aparecían los artistas que enviaban las casas de discos y nosotras no teníamos ningún disco. Pero insistimos; prepararíamos algún tema y alguna coreografía... Hasta que nos dijeron que sí. Y así lo hicimos; una cosa al estilo de las hermanas Kessler [dúo musical de gemelas alemanas muy popular en los sesenta], tarareando y bailando.

-Con eso grabado ya podían buscar un mánager. ¿Qué fue lo primero que les ofrecieron?

-En realidad fue Carmen, mano derecha de aquel primer mánager, la que nos encontró un primer sitio donde actuar, pero resultó ser un error.

-La famosa sala Cancela de Zaragoza. ¿Qué pasó?

-Recuerdo que llegamos y vimos nuestro primer cartel en la puerta con la pierna arriba, las dos igualitas, con nuestros maillots... Igual que las Kessler. Pero el espectáculo que tenía en mente aquel empresario era que nosotras bajásemos del escenario, nos sentásemos en las rodillas de algún señor, les hiciéramos carantoñas... Aquello era un sitio sórdido, como de ligoteo y, desde luego, no era lo nuestro.

-Si llega a verle su padre...

-Me habría arrastrado de los pelos hasta Logroño, el pobre.

-Pero las echaron 'por elegantes'.

-A las dos o tres noches el empresario nos dijo que éramos demasiado elegantes para esa sala, que él quería chicas más descocadas, que se metiesen con el público... En fin, otra cosa.

-Y las pusieron en la calle.

-Era el 24 de diciembre de 1976. Nochebuena, no había nada abierto. Nos fuimos al hotel a cenamos a medias un croissant que me había sobrado del desayuno. Y al día siguiente tomamos el tren de vuelta a Madrid.

-¿Qué hicieron entonces?

-Yo le dije a María que podíamos probar en Fuerteventura. Jimmy, su ex, trabajaba en el hotel Tres Islas y él había empezado a programar espectáculos cada sábado. Le dijimos que teníamos canciones, que teníamos vestuario y teníamos un show. Él nos dijo que bien, pero que, como en el hotel solo había turistas extranjeros, teníamos que añadir algo de flamenco. Y a María, que era un diez en flamenco, le pareció estupendo. Compramos vestidos, lo preparamos todo y así nos fuimos para allá.

-Y allí fue donde las descubrieron los productores alemanes.

-Eso es. En aquel hotel empezábamos el espectáculo con flamenco y terminábamos con lo otra parte más moderna. Un día Jimmy nos dijo que venían tres productores, pero así, sin más. Esa noche hicimos el show como cualquier otra noche y al terminar vino uno de ellos, Leon Deane [ejecutivo de la discográfica RCA en Alemania], y nos preguntó si teníamos algún contrato que nos atase a España. Le dijimos que no. «Nosotras no tenemos nada», le contestamos. Y él nos propuso irnos a Hamburgo.

-¿De inmediato?

-Primero lo consultó con su jefe. Pero creo que no pasó ni una semana; nos llamaron, nos pagaron los billetes de avión y allí nos plantamos nosotras dos en Hamburgo. María siempre decía que íbamos a ser artistas internacionales, pero yo no me podía ni imaginar que aquello terminaría siendo la despedida definitiva de España.

-No tenían repertorio. ¿Les pidieron grabar 'Mamma mia' de Abba?

-Eso se ha dicho pero no es cierto. Nos dieron tres canciones para ensayar mientras Rolf Soja componía una expresamente para nosotras.

-¿Pero no era una vieja canción que él tenía guardada en un cajón?

-Eso tampoco es cierto. Rolf la compuso para nosotras. Cuando terminamos de grabarla descorcharon champán para celebrarlo porque sabían que aquello lo merecía.

-Y la canción era...

-... 'Yes Sir, I can boogie', claro.

-Y su éxito fue instantáneo.

-Fue increíble; no se puede explicar. Empezó a sonar en las emisoras de radio y llegó a ser número uno sin haber aparecido en televisión.

-Las bautizaron con el nombre de una rosa y les dieron una imagen.

-Baccara nos gustó al momento y para el vestuario tuvimos que pelear para que nos dejaran elegirlo. Nos fuimos de compras por todo Hamburgo. La idea era ir iguales pero una de blanco y otra de negro. En eso no tuvimos problemas: María eligió el color blanco y yo el negro.

-Así aparecieron en televisión y el éxito ya fue completo.

-Fue algo apoteósico. Vendíamos 40.000 discos diarios y recibíamos cheques con muchos ceros. Querían que actuásemos en todas partes, sobre todo en el centro y el norte de Europa. Y todavía no teníamos ni canciones que cantar; nos las tenían que ir componiendo.

-Y todas eran un éxito.

-Cuando empezó a bajar 'Yes Sir', ya estaba subiendo 'Sorry, I'm a lady' y Baccara copábamos el top de las listas de ventas. En cinco meses estábamos en toda Europa y en Japón.

-¿Por qué cree que en España no?

-Eso es para llenar otro periódico. Alguien debió de meter nuestro disco en un cajón a ver si pasaba el tirón.

-En 1978 fueron elegidas por votación popular para representar a Luxemburgo en Eurovisión.

-Con 'Parlez-vous français?' Nos criticaron porque ya estábamos triunfando, pero, aunque no ganamos [ganó Israel con 'A-ba-ni-bi'], nuestra canción fue la más vendida.

-Todas sus canciones de aquella época eran éxito inmediato. Pero entonces, en 1981, llegó la ruptura.

-Sí, estando en la cresta de la ola.

-María exigió que su voz apareciera al 50% en 'Sleepy time toy'. ¿Acaso no ocurría así normalmente?

-RCA no estuvo dispuesta alegando que la mezcla estaba muy bien estudiada y conseguida y que esa modificación arruinaría el disco.

-Pero ella pleiteó y ganó el caso.

-El contrato contemplaba nuestro derecho a revisar las mezclas. María pensó que RCA cedería al existir 250.000 copias ya editadas, pero no fue así y tuvieron que ser destruidas todas por orden judicial. Esto fue lo que hizo que la pareja se rompiese. No es cierto que la causa de la ruptura fuese ni el deseo de RCA ni mío de que yo siguiese mi carrera en solitario dentro de la compañía.

-Todavía tuvieron que grabar juntas un último disco por contrato. Pero no han vuelto a hablarse nunca desde entonces.

-Aquel disco fue un fracaso desde el principio. Y no, nunca hemos vuelto a hablar. Fuimos grandes amigas, como hermanas, pero después de eso cada una seguimos nuestro camino.

-Ambas han seguido actuando cada una por su cuenta. ¿Qué cree que queda hoy de Baccara?

-Mi pareja artística desde hace doce años es Paloma Blanco; es perfecta y no dejamos de actuar. Baccara sigue adelante. Y, aunque sé que yo pasaré, Baccara permanecerá en el recuerdo. Ese es mi orgullo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos