La parte riojana de Papaya

A la izquierda, Miguel
Aguas, en el centro, Yanara 
Espinoza, y a la derecha,
Sebastián Litmanovich, 
componentes de Papaya. :: L.R./
A la izquierda, Miguel Aguas, en el centro, Yanara Espinoza, y a la derecha, Sebastián Litmanovich, componentes de Papaya. :: L.R.

El grupo musical nacido de Violeta Vil edita su segundo disco, 'Corazón abierto'

DIEGO MARÍN A.

LOGROÑO. El grupo musical Papaya acaba de editar su segundo disco, 'Corazón abierto' (Jabalina, 2018), definido como «la confirmación del proyecto liderado por Yanara Espinoza y el fruto de un trabajo tenaz emprendido desde 2015 junto a sus dos compañeros de aventuras: Miguel Aguas Peña y Sebastián Litmanovich». Yanara Espinoza es canaria con ascendencia chilena y pareja riojana. En Logroño, en la Laurel, conoció al bajista Miguel Aguas, que en el 2013 entró a formar parte de la banda Violeta Vil, matriz de Papaya, que recientemente ha sido confirmada como una de las bandas de la tercera edición del MUWI.

«Desde los 15 que me subí por primera vez a tocar en un festival he tenido diversas bandas de distintos estilos en las que algunas fui líder y en otras no. Más bien me pegué años aprendiendo a tocar y cogiendo tablas y entendiendo el funcionamiento de los grupos, de la música y de la industria», recuerda Yanara. Esa base ha favorecido a que Papaya sea ahora una de las revelaciones de la música nacional, con un estilo fresco y propio y que haya pasado ya por festivales como Valencia Sonora, Santander Music, Contemporánea, Sonorama Ribera e, incluso, el FIB.

NUEVO DISCO

uGrupo
Papaya.
uTítulo
'Corazón abierto'.
uCanciones
12.
uPrecio
12 euros.

Toda esta buena aceptación del público, ese éxito temprano, se debe, en opinión de Yanara, a «mucho trabajo, una buena combinación de integrantes, tomarse en serio nuestro proyecto y contar con el apoyo de nuestra querida Radio 3; también nos ha ayudado que el panorama 'indie' español actual es muy homogéneo, entonces es fácil destacar cuando el público está receptivo».

«Cada vez hay más bandas integradas por mujeres con un mensaje muy potente», afirma Miguel

No obstante, Violeta Vil sigue vivo como proyecto paralelo, «son grupos distintos, con distintos objetivos pero complementarios», defiende Yanara, cuyo liderazgo hace que las canciones de Papaya tengan un marcado acento en favor de la mujer pero no como algo pasajero o anecdótico sino casi como 'leit motiv' de la banda, aunque ella misma expone que «en el panorama y en la historia de la música, literatura y arte siempre se ha cantado hacia la mujer. La canción de '¡Ay, mujer!' es para mi madre y dedicada a todas las madres y mujeres. Soy una mujer que canta hacia otras mujeres pero no por ello estoy reivindicando nada. Todos los artistas cantan hacia mujeres así que no descubro nada».

Sin embargo, Miguel considera que «toda reivindicación de la mujer me parece poca». «Es necesario desde todos los ámbitos, y más en el cultural, que seamos conscientes de esta realidad y hagamos todo lo posible por luchar contra el sistema establecido». Lo dice un bajista que toca o ha tocado en grupos liderados por mujeres, no sólo Papaya y Violeta Vil, también Mamut, Le Parody, Punsetes... en los que «bien a gusto y orgulloso me siento». «Cada vez hay más bandas integradas por mujeres, parcialmente o en su totalidad. La escena que más conozco es la de Logroño y la de Madrid y cada vez proliferan más bandas femeninas, con un mensaje muy potente y la determinación de exigir su lugar en el mundo y en la música», opina Miguel, cuyo primer grupo fue el logroñés Los Tubos, pero también toca con Jonston, Anntona, Templeton, Acuario...

Papaya es su proyecto más firme. «Tener éxito en la música depende de muchos factores, a parte de una intervención divina. Creo que lo que nos hace diferentes (exóticos) es que no tenemos prejuicios y eso hace que llegues a más gente», explica Miguel, sin olvidar a Yanara: «Tiene mucha fuerza, carisma y una capacidad innata para transmitir, lo cual hace nuestra propuesta muy atrayente».

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