El Papa pide «perdón desde la humildad» a los menores víctimas de abusos sexuales

D. R.

Desde su llegada al centro neurálgico de los cristianos católicos, el Papa ha querido marcar distancias con sus antecesores en uno de los temas más espinosos de las últimas décadas para la Iglesia: los casos de pedofilia protagonizados por sacerdotes. Francisco optó por la condena firme y pública frente a la actitud de sus prdecesores de lavar estos temas en casa, sin estridencias. Incluso instó a todas las víctimas a denunciar, a no callarse porque tendrían el apoyo de la jerarquía. Una de esas víctimas fue Daniel Pittet, que sufrió abusos cuando era niño durante cuatro años en Friburgo (Suiza) por parte del fraile capuchino Joël Allaz.

Pittet narró su dolorosa experiencia, cómo salió del pozo y logró perdonar a su abusador -condenado en Francia por «cientos de casos» de pedofilia pero no en Suiza- en 'Le perdono, padre', un libro prologado por el propio Francisco. «Se trata de una absoluta monstruosidad (la pedofilia), de un horrible pecado que contradice todo lo que predica la Iglesia», escribe el Pontífice, en el que critica a esos religiosos. «Cómo puede ser que un sacerdote, consagrado a Cristo ya su Iglesia, llegue al punto de causar tanta desgracia», reflexiona Francisco en el libro, que se publica en Alemania en breve. Además, Francisco quiso recordar a las muchas víctimas abusadas en su infancia que decidieron quitarse la vida. «Estos muertos pesan en mi corazón, así como en mi conciencia y en la de toda la Iglesia. Quiero expresar mi dolor a sus familias y pedirles perdón desde la humildad», escribe el Papa, que da las gracias a Pittet porque se pueden superar «el silencio de plomo» que cubre muchos de estos escándalos.

Unos dramas que también ponen en apuros a la Iglesia. En Australia, los obispos del país oceánico recordaron que el secreto de confesión cubre cualquier revelación que puedan hacer los fieles, incluso actos tan depravados como un abuso.

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