El Papa ataca a los «traidores» de la curia en un duro discurso navideño

«Hacer las reformas en Roma es como limpiar la Esfinge de Egipto con un cepillo de dientes», asevera Francisco

COLPISA / AFP VATICANO.

El Papa atacó a «los traidores» dentro de la curia romana, su «desequilibrada lógica de las intrigas», así como su «ambición y vanagloria», en una dura reprimenda ayer con ocasión del tradicional discurso de Navidad. «Hacer las reformas en Roma es como limpiar la Esfinge de Egipto con un cepillo de dientes», reconoció al citar «una simpática expresión», dijo, del francés Xavier de Merode. Francisco, que en marzo cumple cinco años de pontificado, reconoció las enormes dificultades que ha encontrado para reformar el gobierno de la milenaria institución ante los cardenales, obispos y funcionarios de la Santa Sede.

«Cuánta paciencia, dedicación y delicadeza se necesitan para alcanzar ese objetivo» de las reformas, clamó Francisco, quien fue elegido tras la renuncia de Benedicto XVI, agobiado por los ataques y escándalos sexuales y financieros dentro de la curia romana. Francisco no escatimó críticas a los enemigos de sus reformas, entre ellos los sectores más conservadores, liderados por el cardenal alemán Gerhard Müller, exguardián del dogma, sustituido en julio de su cargo como prefecto de la Doctrina de la Fe.

«Permitidme que diga dos palabras sobre otro peligro, que es el de los traidores de la confianza. Han sido seleccionados con cuidado para dar mayor vigor al cuerpo y a la reforma, pero al no comprender la importancia de sus responsabilidades se dejan corromper por la ambición o la vanagloria», lamentó. «Y cuando son delicadamente apartados se autodeclaran equivocadamente mártires del sistema, del 'Papa desinformado', de la 'vieja guardia'..., en vez de entonar el 'mea culpa'», añadió en una clara alusión a Müller.

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