«Mi padre era franquista y al mismo tiempo recitaba de memoria a Lorca»

Christina Rosenvinge. :: o. ch./
Christina Rosenvinge. :: o. ch.

Christina Rosenvinge lanza un nuevo disco en el que su progenitor es el mascarón de proa de su discurso feminista

J. BRAGADO

madrid. Una pareja danesa decidió pasar su luna de miel viajando en descapotable por España en los años 60. Aquel hombre se enamoró del cante jondo y de las gentes del país hasta el punto de convencer a su esposa para establecerse en la tierra ibérica. En el 26 aniversario de su muerte, su hija, Christina Rosenvinge (Madrid, 29 de mayo de 1964), decidió aprovechar la energía para dedicarle una canción con la que encendería un nuevo disco ('Un hombre rubio') que se sustenta en su reivindicación del feminismo.

-¿Por qué esperó 26 años para abrir el recuerdo de su padre?

-No se hacen estrategias. Sucede de una manera natural y orgánica. Ocurrió esa canción de 'Romance de la Plata' porque ahora podía contar esta historia. Antes no podía porque es una historia muy íntima. La distancia ha ayudado a poder contarla. De alguna manera cerraba un círculo.

-¿Es difícil exponer una historia tan íntima ante el público?

-Para los letristas, igual que los poetas o los escritores, nuestro material de trabajo es nuestra propia experiencia y uno hace por aprender a perderle el respeto a exponer tus vísceras, tus traumas y tus secretos más horribles cuando te das cuenta de que lo haces. Y realmente no tiene tanto peso porque todo el mundo tiene historias muy parecidas.

-Su padre rompe tópicos: escandinavo, en los tiempos del amor libre en los 60, romántico, al que le gustaba el arte y muy machista.

-No sólo eso, era franquista. Era un hombre que recitaba de memoria a Lorca y al mismo tiempo era franquista. Lo que quiero decir es que todos estamos llenos de contradicciones. Walt Whitman decía: «Claro que me contradigo, contengo multitudes». Es una lección importante para aprender: los seres humanos somos entes muy complicados, a nadie se le puede reducir a una sola frase.

-Vivimos una oleada de reivindicación feminista, especialmente con la denuncia de los abusos. ¿Se trata de hipocresía porque se pronuncia en público pero nada cambia en privado?

-Efectivamente. Hay que tener mucho cuidado con que el feminismo no se convierta en un movimiento frívolo y momentáneo. Está bien que la gala del cine la industria saque la bandera feminista, pero realmente el sitio en que hay que sacarla es a la hora de escoger que haya muchos más proyectos femeninos de tanto guionistas como productoras como directoras. Lo que tiene que traer todo eso es una apertura a proyectos femeninos porque realmente son muy escasos.

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