El pacto educativo entra en su fase decisiva

Representantes de los partidos, durante una sesión de la Subcomisión para el Pacto Educativo. :: Sergio Barrenechea / Efe/
Representantes de los partidos, durante una sesión de la Subcomisión para el Pacto Educativo. :: Sergio Barrenechea / Efe

Ven aproximaciones en currículo, profesión docente o lucha contra el fracaso escolar, pero siguen muy alejados en conciertos o Religión Los partidos comienzan hoy cuatro meses de negociación en busca de un acuerdo, sea global o parcial

ALFONSO TORICES

Madrid. La negociación del pacto educativo, tras casi un año de escuchar a expertos y elaborar guiones para el debate, entra hoy en su fase decisiva. Representantes de todos los partidos del Congreso debatirán durante cuatro meses a puerta cerrada -con posibilidad de prórroga de los trabajos de la subcomisión- para comprobar si son capaces de alcanzar un acuerdo que permita pactar una nueva ley que sustituya a la Lomce del PP, y que sería, de salir adelante, la primera norma educativa consensuada de la democracia.

Ningún partido se ha desmarcado de las negociaciones ni de la búsqueda del pacto, salvo ERC, que anticipó que asistirá a los debates como oyente, pero que no lo firmará. Todos aseguran que van a intentarlo, pero todos también coinciden en que el acuerdo no será fácil y ya son varios los que ven más posible que los debates concluyan con acuerdos parciales para mejorar determinados aspectos del sistema educativo que con un pacto global, con un pacto de Estado, que podría ser imposible por varios temas enquistados en el debate político.

El PP y Ciudadanos son los más entusiastas y optimistas. Sandra Moneo, la portavoz popular, apostó por lograr «un pacto lo más ambicioso posible» que «dé al sistema los instrumentos para que pueda desarrollar todo su potencial». Cree que «es más lo que nos une que lo que nos separa» y que el pacto debe alcanzar a los 15 grandes apartados de los que se compone el guión acordado para la negociación. Marta Martín, de Ciudadanos, está convencida de que se alcanzará el acuerdo educativo y también defiende que no puede ser un acuerdo «cosmético», sino uno que «no deje fuera nada de lo importante». «Debemos elaborar un documento que sirva para hacer una ley de bases, por lo que debe incluirlo todo», defendió.

«Acuerdo global no sé, es complicado, pero acuerdos parciales yo creo que sí. Igual no hay pacto de Estado, pero sí acuerdo educativo», comentó la portavoz socialista en la subcomisión, Mari Luz Martínez Seijo, que avisa, no obstante, de que los pactos, para sean posibles, tendrán que estar garantizados con un acuerdo de financiación con las inversiones mínimas que las distintas administraciones tendrían que hacer en colegios e institutos en los próximos años, gobierne quien gobierne, para llevar a cabo las reformas y asegurar la equidad del sistema.

Unidos Podemos tampoco ve probable el pacto de Estado porque eso exigiría que antes el Gobierno derogase la Lomce y terminase con los recortes educativos, cosa que no ha hecho y que cree que no va a hacer. Sí ve posible, sin embargo, que se alcancen «pequeños acuerdos», pero considera que para eso, «que defraudará a la comunidad educativa», no hacía falta una subcomisión y más de un año de trabajo.

Si al final se llega a algún tipo de acuerdo -global o parcial- lo que es seguro es que será transversal y duradero. La razón es que, a propuesta de PP, Cs y PSOE, cualquier reforma que se incluya en el documento que remitirán al Gobierno tiene que recibir el apoyo muy cualificado de los dos tercios del Congreso, 233 diputados, lo que supone el respaldo de al menos tres de los grandes partidos nacionales.

Todos coinciden en que aún es pronto para señalar en qué aspectos pueden ser posibles los acuerdos de la subscomisión. Sin embargo, los puntos que más se repiten son los cambios en la estructura del sistema educativo -duración de estudios, titulaciones, itinerarios-, la mejora de la formación del profesorado y del sistema de acceso a la profesión, las medidas para reducir el abandono escolar temprano y el fracaso escolar y luchar contra el 'bullying', o los cambios en el currículo de la Lomce, entre otros, para simplificarlo, recuperar la Filosofía e implantar -como asignatura o materia transversal- la Educación en Valores Cívicos y Constitucionales y en Igualdad y en la lucha contra la violencia de género.

Otros puntos en los que se entiende que también deberían ser posibles los acuerdos es en la mejora del aprendizaje en lenguas extranjeras y en competencias digitales, en innovación pedagógica y en potenciación de la FP.

Lo que sí está claro es qué puntos entorpecerán más los acuerdos o incluso los pondrán en peligro si al final prima la pelea ideológica sobre la educativa. La mayor controversia sigue en la asignatura de Religión, que PSOE y Podemos tienen claro que tiene que dejar de tener nota y salir del horario lectivo. El otro gran enfrentamiento es el carácter que debe tener la red de centros privados concertados, si complementaria a la pública y sujeta a la libre elección o si subsidiaria y sujeta a la planificación pública.

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