El pacto educativo se enreda en la metodología

Una profesora da clase en un colegio de Zaragoza. :: Javier Cebollada / efe/
Una profesora da clase en un colegio de Zaragoza. :: Javier Cebollada / efe

A. TORICES

madrid. La primera sesión de las negociaciones parlamentarias en busca de un pacto de Estado por la educación, celebrada ayer, ni siquiera entró en materia. Tocaba debatir el primer punto del guion diseñado para alcanzar el acuerdo -'El sistema educativo: diagnóstico, principios, fines y desafíos'-, pero la discusión de los representantes políticos en la subcomisión del Congreso encalló en los prolegómenos, en los desacuerdos sobre la metodología que van a utilizar para tratar de alcanzar el pacto.

El representante de Unidos Podemos Javier Sánchez pidió que se cambiase el acuerdo alcanzado en la sesión del pasado 14 de noviembre, cuando con el apoyo de PP, Ciudadanos y PSOE se decidió que tanto el hipotético documento final como cualquiera de los puntos del pacto tendrían que contar con el apoyo mínimo de los dos tercios de la cámara, 233 diputados, para que la futura ley educativa contase con un consenso político muy alto y tuviese garantizada su estabilidad. Una cifra que solo se logra con el apoyo de al menos tres de los grandes partidos nacionales.

No obstante, la razón fundamental de la objeción, indicó Sánchez, es que con esa exigencia de votos el PP, con sus 137 diputados, tiene la capacidad de vetar cualquier propuesta que no le guste. Es decir, nada podría incluirse en el acuerdo, aunque contase con el apoyo del resto de formaciones, si el PP se opone. Es el único partido con ese poder de veto.

Unidos Podemos propuso que, para que se puedan formar mayorías alternativas al PP, los acuerdos en la subcomisión deberían tomarse bien por mayoría absoluta -que es la que precisaría una ley educativa para aprobarse- o bien por consenso o unanimidad.

Los grupos nacionalistas se sumaron a las quejas de Podemos y se terminó por acordar que, en la próxima reunión, el martes 23, los grupos debatirán y consensuarán una exigencia para la votación de los acuerdos aceptada por todos. Todas las opciones quedaron abiertas: unanimidades, mayorías simples o absolutas, u otras mayorías cualificadas, como la de tres quintos, que no permite el veto de ningún partido.

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