OTRA VEZ TÚ

OTRA VEZ TÚ

JOSU EGUREN

No llevo la cuenta exacta de las comedias francesas que he visto en los últimos diez años pero deben de rondar las 65.000, una cifra aproximada que ilustra la brutal colonización de nuestra cartelera por parte de películas que siempre se anuncian con la misma etiqueta: «uno de los mayores éxitos de la temporada en Francia». Cuando no son Dany Boon, Christian Clavier o Reem Kherici, llega el turno de la segunda división donde milita Valérie Lemercier, que con una mochila de 900.000 espectadores en la taquilla gala parece haber hecho méritos suficientes para exportar extramuros esta nueva muestra de humor átono y sin brillo, bien maquillado por un título en castellano que oculta su verdadera identidad (en origen se estrenó como 'Marie-Francine').

Las desventuras de una mujer de 50 años, en paro y abandonada por su marido, empeoran -nunca para bien del espectador- cuando se ve obligada a buscar refugio en la casa de sus padres, donde experimentará la tópica reversión cómica hacia la adolescencia mientras sufre el trato infantilizador de sus viejos pupilos. El interés romántico que despierta en ella un encuentro casual, tras un reguero de citas fallidas, es el punto en el que hace cuña Lemercier para llamar la atención sobre la torpeza con la que mujeres y hombres tratan de rehacer sus vidas una vez superada determinada edad en la que escasean los puntos de encuentro y es improbable acumular matches en Tinder. Rácana en intenciones, y no especialmente dotada para la puesta en escena de gags visuales que se alternan con diálogos de baja intensidad, Lemercier deposita sus esperanzas en que el público quede cautivado por la química improbable entre la protagonista a la que interpreta y el personaje al que da vida Patrick Timsit. Para el que escribe, el éxito en Francia de 'Los 50 son los nuevos 30' es un arcano indescifrable, tanto como la presidencia de Emmanuel Macron.

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