«Me niego a ser un abuelo canguro»

Observador. «Veo a muchos de mi edad muy solos». :: e. c.
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Observador. «Veo a muchos de mi edad muy solos». :: e. c.

«Los mayores necesitamos tener nuestra propia vida, no estamos para cambiar pañales mientras los hijos se van a esquiar» Lepoldo Abadía Escritor y conferenciante

ARANTZA FURUNDARENA

Maño con madre de Irún y afincado en Barcelona («menuda mezcla»), este ingeniero metido a gurú financiero de 84 años y 80.000 'followers' arrasó con 'La crisis ninja' y contraataca con 'Abuelos al borde de un ataque de nietos'. Él tiene medio centenar... Y doce hijos.

- Cincuenta nietos son una pyme. ¿Cómo la gestiona?

- Como puedo. Por suerte no vienen a verme todos a la vez.

- ¿Es usted el director de Recursos Humanos?

- No. Esa es mi mujer. Yo soy el presidente honorífico. Estoy arriba. O sea, no me hace caso nadie.

- ¿Qué tipo de inversión son los nietos?

- Ninguna. Son un gasto, como los hijos. Aunque luego te vienen a ver al hospital, te cuidan... Y eso ya amortiza todo el esfuerzo.

- ¿Y qué grado de volatilidad tienen?

- ¡Altísimo! Nunca sé dónde están... Nos sentimos todos muy unidos, pero de otra manera. A veces nos cuentan cosas que no contarían a sus padres.

- En su casa por Navidad habrá más extras que en 'Gandhi'...

- Hay gente, sí. Veo a muchos de mi edad muy solos. A veces me gustaría, pero no cambiaría a mi familia, quizá porque fui hijo único.

- Sus noches de Reyes debían de ser muy distintas.

- Imagine: en casa solo mi padre, mi madre y yo. Y ahora tengo a unos 40 nietos recibiendo regalos. Los dispongo en el sótano y bajamos en fila. Yo voy en cabeza diciendo: Me parece que esta noche no han venido... Y así estoy como un cuarto de hora hasta que se abre la puerta y aparecen los regalos.

- ¿Cuál es el más alucinante que ha visto?

- Aparatos de esos que no sabría ni dónde colocarles las pilas.

- ¿Tienen whatsapp familiar?

- Sí, lo miro cuando me voy a acostar y veo 34 mensajes. Pero los leo rápido: la mitad suele decir 'Ja, ja, ja' y la otra mitad, 'je, je, je'.

- ¿Hay algo en sus nietos que le resulte incomprensible?

- Las horas de salida y entrada por la noche. Pero en mi casa la libertad es absoluta y nos ha ido muy bien con los doce. Quizá porque la hemos acompañado de formación. También hay normas. A la hora de comer, las mujeres no se levantan de la mesa a cambiar los platos. Se levantan los hombres.

- ¿Conoce a muchos abuelos canguros?

- Claro, tienen la agenda bloqueada por los nietos. Luego lo primero que hacen es enseñarte fotos... Si yo amenazara con enseñar fotos de mis 50 nietos, me quedaría sin amigos. La frase más repetida es: «Hoy no puedo, tengo nieto».

- Y usted por ahí no pasa.

- Me niego. Mi mujer y yo les dejamos muy claro que no contaran con nosotros para cuidarlos, salvo caso de emergencia. Los abuelos tienen que tener su vida privada, sus ilusiones y su descanso. No estamos para cambiar pañales mientras los hijos se van a esquiar.

- En su libro aconseja a los abuelos no hacer el ridículo.

- Yo cuando veo a un señor de 80 años que sale con una de 23 pienso: ¡Este es un idiota! No hacer el ridículo para mí es aceptar mis limitaciones y ser un tío muy divertido, pero de 84 años.

- ¿Se siente un patriarca?

- Mi mujer se ríe de mí. Uno de mis hijos cuando me llama a casa pregunta: ¿Está el gurú? Otro es ahora mi jefe. Mis nietos me admiran, pero porque me creen famoso. El otro día leí que el patriarca Jacob se fue a Egipto con una familia de 75 miembros, como la mía, y con varias mujeres... Y le he perdido el respeto.

- ¿Por tener varias mujeres?

- Por los 75 de familia. Yo los he conseguido solo con una.

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