Nicolás Maquiavelo o el legado mancillado

De la figura del pensador italiano poco ha calado más a lo largo de la historia que el adjetivo que se asocia a su apellido, un término que para Fernando Cayo es «absolutamente desafortunado». «Maquiavelo era un hombre que amaba la vida, un diplomático experto, un tipo que disfrutaba de la historia y alguien tremendamente culto», explica el actor. «Sin embargo, a nosotros nos ha quedado la imagen de que era una especie de siniestro conspirador que se frotaba las manos en una esquina observando desde la sombra para ver cuál es la siguiente maldad que puede hacer. No es en absoluto eso. Lo que él hace es una análisis de cómo los hombres nos comportamos en sociedad y en política y de ahí saca una conclusión . Pero él no dice «hay que hacer esto», sólo nos muestra qué es lo que ocurre».

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