Nicanor Parra, adiós al poeta revolucionario

Nicanor Parra, en una fotografía de 2004 en su domicilio. :: El mercurio/
Nicanor Parra, en una fotografía de 2004 en su domicilio. :: El mercurio

Este premio Cervantes de 2011, profesor de Mecánica Teórica en la Universidad de Santiago, se convirtió en icono de la generación 'beat' El autor chileno sacudió las letras sudamericanas con una obra sardónica que bebía del lenguaje de la calle

ISABEL URRUTIA

Lo cierto es que no pudo hacerlo mejor. El poeta chileno Nicanor Parra fue revolucionario hasta el final de sus días. Eterno candidato al Nobel de Literatura, murió ayer a los 103 años, al poco de declararse un tsunami en el Cono Sur y cuando se confirmaba que la película chilena 'Wonder Woman' -protagonizada por un transexual - era nominada a los Óscar. Triple cataclismo en un país conservador.

Como guinda, el fallecimiento del Premio Cervantes en 2011 también ha servido para eclipsar en Santiago de Chile el nombramiento de los miembros del nuevo gabinete liderado por el presidente conservador Sebastián Piñeira. Una jugada perfecta a la altura de quien escribió: 'Izquierda y derecha unidas jamás serán vencidas'.

No se esperaba menos de un autor de colmillo muy retorcido que sacudió la literatura hispanoamericana en 1954 con la publicación de 'Poemas y antipoemas', un libro sin arabescos que bebe de la vida más prosaica, del lenguaje de la calle y de las zozobras de un profesor de Mecánica Teórica en la Universidad de la capital chilena. Un cóctel bastante insólito: Nicanor Parra era un hombre de ciencias -físico y matemático, formado en la Universidad Brown de Rhode Island, en Estados Unidos- que no podía resistir la tentación de escribir versos. 'Nada es verdad, aquí nada perdura, /Ni el color del cristal con que se mira'. Así escribía, a los 36 años, el único miembro del clan Parra que no se ha ganado la vida con una guitarra al hombro. Hermano mayor de la cantautora Violeta Parra -autora del celebérrimo tema 'Gracias a la vida'- y de los folcloristas Lautaro, Roberto, Hilda y Lalo, era el patriarca de un clan que ha seguido explotando la vena musical hasta la actualidad, de la mano y también de la voz de sobrinos e hijos.

Muy respetado por los 'popes' de la crítica literaria, el mismísimo Harold Bloom -tan cicatero en sus halagos a las letras hispanas- llegó a decir que «incuestionablemente nos encontramos ante uno de los mejores poetas de Occidente». Traducido al inglés por Allen Ginsberg y Thomas Merton, entre otros, muy pronto se convirtió en uno de los muchos iconos de la generación 'beat', que buscaba rabia y sencillez, con un vuelo poético que les permitiera no renunciar a la belleza. Todo eso lo tenía Bob Dylan pero también Parra. No en vano una de las más rendidas admiradoras del autor chileno es Patti Smith, que no dudó en acudir a la ceremonia de entrega del premio Cervantes en 2011, sin la presencia del galardonado pero sí de varios miembros de su familia, entre hijos y nietos. Formaba parte del cuarteto poético más reputado de Chile, junto a Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Gabriela Mistral. Retirado hace años en la localidad costera de Las Cruces, a 120 kilómetros de Santiago de Chile, no le importaba recibir a los periodistas y exégetas de su obra, aunque, decía, la vanidad y el autobombo le daban «alergia en lugares insospechados».

Estaba empeñado en ser un espíritu libre, con los ojos puestos en el infinito: «Me atrae lo que no tiene límites. Por eso quise ser cosmólogo pero, ay, ganó la poesía». Palabras de Nicanor Parra.

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