«La luz natural es también un personaje en la película»

J.L.M. LOGROÑO.

Aprovechando su participación en Futuro en Español, Catalina Mesa no sólo presentará su cinta el miércoles en Logroño, sino que al día siguiente mantendrá un encuentro con alumnos del IES Batalla de Clavijo. En su conversación con Diario LA RIOJA, recuerda la importancia que ejerce sobre su obra la selección de la música, «que hace también parte de la intención etnográfica de preservar el espíritu de los tiempos de esa generación». Y añade: «Elegí la música que escuchaban mis tías abuelas. La elección de la música no es azar, ni la decoración de los espacios, la oralidad, la manera de hacer la cocina; y la naturaleza de las historias, la música también expresa el espíritu del tiempo que quería preservar y celebrar».

Igual de minuciosa fue la elección de la estética. «Al observar Jericó», explica, «al ver sus fachadas, sus ventanas, contemplaba líneas geométricas de colores que me hacían pensar en pinturas de Mondrian, de Rothko». «Decidí filmar entonces de una manera muy frontal, prosigue, «como si cada fachada fuera una pintura. Los poetas de la villa hacían lírica del aura espiritual del pueblo, así que decidí filmar el sol entrando por las ventanas. La luz natural, el sol, era también un personaje».

- Religión y espiritualidad...

- Sí, me apasionó la manera de relacionarse de las mujeres de Jericó con lo invisible. Ellas lo ven, lo sienten, lo tocan, es parte de su cotidiano. Chila colecciona rosarios. Fabiola conversa y hasta alega con sus santos. Miss Suárez hace un contrato con la virgen. El cielo y la tierra están en un solo lugar. Aquí y ahora, en cada acto del cotidiano. Por eso la película comienza con un poema de una poetisa de Jericó, Olivia Sosa: «El monte azul rozando el infinito/ y el infinito entrando a la cabaña».

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