«Me he salvado de que me impongan hacer reguetón»

David DeMaría./Alberto Ferreras
David DeMaría. / Alberto Ferreras

El cantante y compositor David DeMaría celebra sus 20 años con un nuevo disco y con el libro de poemas 'Navegantes en un barco de papel'

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Cuando se levanta por las mañanas y se asoma por la ventana, David DeMaría observa las cuatro torres de Madrid, pero a sus pies no quiere ver el asfalto, sino el mar de su Cádiz natal. "Soy un marinero en tierra", afirma, tomando la frase de Alberti, del que se declara admirador. Y probablemente, entre las torres de Madrid y el mar de su Cádiz natal hay un hilo que da sentido a la carrera del joven cantante que empezó hace dos décadas sobre los escenarios con el maduro autor que, padre primerizo, se atreve también con la poesía. DeMaría (Jerez de la Frontera, 1976) ha lanzado esta semana un libro de poemas, 'Navegantes en un barco de papel' (MR Ediciones), y se prepara para que el 13 de abril vea la luz su nuevo disco, '20 años'.

"Hace tiempo que me propusieron escribir un libro de poesía, pero yo pensaba que todo lo que tenía que contar estaba en las canciones. Pero cuando fui papá, cambié de idea porque quería que mi hijo leyera algo que yo había escrito", cuenta DeMaría. "Ser padre te cambia el orden de las prioridades, te da energía, te enseña a no obsesionarte y te ayuda a sobreponerte de las dificultades", explica el compositor, al que le gusta la idea de quien escribe los poemas es David Jiménez Pinteño (su verdadero nombre) y quien hace las canciones es David DeMaría.

"Las canciones son más esclavas porque te debes a una armonía. Las letras van por un lado y la música por otro, y hay un gran ejercicio de unificarlas. En los poemas, uno cabalga en una pradera de libertad", dice DeMaría, que se siente inspirado en la Generación del 27.

El también compositor, autor de canciones que han llevado al escenario David Bisbal, David Bustamante o Malú, se siente satisfecho por haberse labrado durante estos 20 años una carrera que no ha caído en las modas. Ha publicado ocho discos, ha vendido más de un millón de copias y recopila singles que han llegado a lo más alto de las listas, como 'Precisamente ahora', que le dio un premio Ondas, galardón que consiguió dos años después con su álbum 'Caminos de ida y vuelta'. DeMaría recuerda que cuando empezó se llevaba el tecno-pop, después la música latina y ahora, el reguetón y recibió proposiciones para subirse a todas estas olas. "Me he salvado de que me impongan hacer reguetón. Hace 20 años aparecía el director artístico de turno y me decía que escuchase una determinada canción para 'inspirarme', y yo decía que no, que quería seguir mi camino", asevera.

El artista gaditano es consciente de cómo ha cambiado la música comercial en este tiempo: "Me han llegado a quitar de una canción española porque sonaba a flamenco y me han hecho quitar un 'mojá', en vez de 'mojada', porque decían que 'en esta emisora no puede sonar flamenquito'. Sin embargo, ahora de las emisoras no quitan una frase que le falta al respeto a una adolescente, que dice que quiere coger sus tetas, ponerla a cuatro patas y darle por detrás".

"Nunca me imaginé que íbamos a llegar a estos extremos de que sean radiables y vendibles estas canciones. Hay maneras de vestir la crudeza, en algunos poemas yo soy crudo, pero sin faltar nunca al respeto", continúa DeMaría, preocupado por la educación musical de las nuevas generaciones. "Prefiero que mi hijo escuche a los Beatles que una canción en la que se insulta a las personas que nos dan la vida", concluye.

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