El poder de los fans

Leiva actuó en el Palacio de los Deportes de Madrid gracias a una campaña de sus seguidores./P. Urresti
Leiva actuó en el Palacio de los Deportes de Madrid gracias a una campaña de sus seguidores. / P. Urresti

Los seguidores piden a los músicos que no ignoren su ciudad | Shows on Demand es una plataforma que canaliza las peticiones de la audiencia

Antonio Paniagua
ANTONIO PANIAGUAMadrid

Ha nacido una nueva forma de hacer música. Las giras de los artistas ya no se diseñarán sin tener en cuenta la opinión del público. Es norma habitual que Madrid, Barcelona y otras grandes urbes acaparen las citas de las actuaciones en directo. Para disgusto de los aficionados, fuera se quedan ciudades que viven al margen de los circuitos de conciertos.

El mal se puede remediar. Porque los seguidores de cualquier artista ya tienen voz y voto. Ya hay nuevas plataformas digitales que procuran cumplir las peticiones de los fans y que a la vez son aliadas de los artistas. En España está Shows on Demand (SOD), que permite que un grupo de admiradores se junten para reclamar la presencia de su cantante favorito en su ciudad.

El auge de este tipo de iniciativas surge al calor del dulce momento por el que atraviesa la música en vivo. Estos espectáculos facturaron en España 232 millones de euros en 2016, un 14,7% más el que el año anterior, según datos de la Asociación de Promotores Musicales.

En el mundo del entretenimiento el usuario ahora controla el mando. Desde la irrupción de Netflix y HBO, el amante de los series ya no está sujeto a las ataduras de la parrilla. Es él quien diseña su propia programación televisiva. Spotify ha hecho lo mismo en el terreno de la música grabada y ahora le toca el turno a los conciertos.

Imagen de la web de Shows on Demand.
Imagen de la web de Shows on Demand. / RC

Basta que un seguidor se registre y haga en Showsondemand.es una petición con el fin de que un grupo o artista actúe en su ciudad para que se ponga en marcha el engranaje. Si suma los suficientes votos, la plataforma contacta con el mánager del músico para cuadrar fechas y cumplir los deseos de su fans. Aparte de canalizar peticiones, la plataforma se convierte en promotora y oficina de venta de entradas. Gracias a un primer interesado, se organizaron el año pasado sendos conciertos en homenaje a David Bowie en Madrid y Barcelona, donde actuaron artistas como Iván Ferreiro, Amaral o el mismo Pucho de Vetusta Morla. Los acérrimos de Jorge Drexler, David Otero y Leiva vieron colmados sus anhelos de igual modo. Leiva se implicó a fondo en el empeño y consiguió congregar 15.000 personas en el Palacio de Deportes de Madrid.

Según explica Álvaro de Azcárate, director general de Shows on Demand, los votos emitidos sirven de encuesta para saber el grado de interés que suscita un artista en una ciudad determinada. ‘Hagamos conciertos juntos’ es el lema que mueve a SOD, en cuya página se puede proponer a cualquier artista. En ella ya se hallan presentes más de 900 músicos solicitados. «Ahora cualquiera puede conseguir que su grupo favorito toque en su ciudad. En muchas urbes pequeñas, que tradicionalmente han quedado marginadas, hay muchas ganas de hacer cosas. Ofrecemos una herramienta de democratización de los conciertos, de modo que se igualan las oportunidades de escuchar a un artista».

Con este sistema se atenúa la incertidumbre que supone todo acontecimiento musical para el promotor. A la luz del impacto que tiene en las redes sociales una petición, se puede sopesar la intensidad de las apetencias del público.

El experimento ya ha sido probado con éxito en otros países. My Music Taste es una plataforma surcoreana que promueve conciertos en una treintena de países. Y funciona como un tiro.

Actuaciones a la carta

Estas y otras plataformas intentan que un artista actúe en determinado sitio, pero no están obligadas por ningún compromiso a realizarlos. En esto se diferencian del ‘crowdfunding’, un modo de financiación que compromete al solicitante de fondos. Los directivos de SOD prefieren llamar su invento ‘fanfunding’. La movilización de los fans es una palanca para que el artista actúe a la carta, pero a la postre todo depende de que esté disponible.

Showsondemand.es vio la luz cuando los vecinos de Cesena (Italia) clamaron unánimemente para que el grupo Foo Fighters tocaran en el pueblo. Unas mil personas se concentraron para hacer posible su sueño y tocaron uno de los temas de la banda. El grupo no se resistió a semejante declaración de amor. Si los habitantes de esa villa lo lograron, ¿por qué no satisfacer otras aspiraciones tan legítimas e igual de sentidas? Por esa y otras razones nació Shows On Demand.

A raíz de la publicación de su último disco, David Otero eligió los ocho primeros conciertos de la gira en virtud de las demandas de sus seguidores. «Puede darse el caso de que las entradas para un concierto se agoten. Con la plataforma, los fans tienen la oportunidad de convencer al artista para que ofrezca otra fecha más o apueste por un recinto de mayor aforo», apunta De Azcárate.

La empresa, que lleva ya casi tres años recogiendo apoyos, augura otras muchas sorpresas. Apuesta por todos los estilos y facilita que ciudades hasta ahora olvidadas acojan a grupos con la garantía de aforos repletos.

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