El flamenco llora a Camarón 25 años después de su muerte

Exposición '25 años sin Camarón. Leyenda infinita'. / Román Ríos (Efe)
Exposición '25 años sin Camarón. Leyenda infinita'. / Román Ríos (Efe)

Exposiciones fotográficas, conferencias y un concierto de sus hijos y los músicos que le acompañaron conmemoran este fin de semana el fallecimiento del maestro del cante jondo

CECILIA CUERDOSEVILLA

«Dicen de mí que me amenaza el tiempo, dicen de mí, ay, que si yo estoy vivo o muerto.». 25 años después de su fallecimiento, la letra de 'Soy gitano' se antoja una premonición del mito en que acabó convertido José Monje Cruz, Camarón de la Isla, el último gran revolucionario del flamenco y cuyo reinado indiscutible aún carece de herederos. Fue una de las voces más importantes del siglo XX, la que mejor afinaba el dolor, a decir de los críticos, y la que revolucionó el cante jondo al darle un nuevo ritmo. El cantaor tímido y reservado, que según su familia nunca llevó bien verse convertido en un dios y se refugió en las sombras para buscar la soledad, retoma de nuevo el protagonismo con tributos varios para conmemorar el Año Camarón.

España se levantaba el 2 de julio de 1992 conmocionada con la muerte del cantaor en Badalona (Barcelona) a causa de un cáncer de pulmón fruto de esos continuos cigarrillos «para calentar la voz». Inmerso en la Exposición Universal de Sevilla y a punto de empezar los Juegos Olímpicos de Barcelona, el país hizo un parón para despedir al maestro, y más de 50.000 personas tomaron las calles de San Fernando para recibir y honrar el féretro cubierto con la bandera romaní del genio ante quien artistas de la talla de Peter Gabriel, Quincy Jones o Stevie Wonder caían rendidos.

El mito comenzó con el disco con el que Camarón rompió sus años de trayectoria más pura, la del quejío con carisma que ya de niño cautivó en la Venta de Vargas y que mecido por la guitarra de Paco de Lucía le convirtió en príncipe del flamenco. Era 1979 y Monje, con la complicidad de su productor de siempre, Ricardo Pachón, y de Tomatito, y la amistad con un grupo de músicos de ambientes más roqueros, como Kiko Veneno o Raimundo Amador, osó cambiar el ritmo tradicional para musicalizar poemas de Federico García Lorca. Los mismos que entonces devolvían a las tiendas 'La leyenda del tiempo' porque 'eso' no era Camarón y llegaron a quemar algunos discos, años después le idolatraron.

«Hace falta imaginar, experimentar cosas y cambiar algo. Hace falta arriesgarse (.). Es que los puristas no experimentan nada de nada. Si se queda uno solo con los puristas, nos quedaríamos siempre en el mismo sitio. Están metidos en un círculo del que no se salen. Y yo creo que hay que salirse un poco, ¿no?, experimentar», justificaría él.

El tiempo no ha hecho sino acrecentar su leyenda. «Cada vez canta mejor», dicen los flamencos que estos días le rinden homenaje. El más emotivo será, sin duda, el concierto 'Camarón. Más allá de la leyenda' que celebrarán en el Centro Conde Duque de Madrid sus hijos Gema, Rocío y Luis Monje y varios músicos que trabajaron con él, como Jorge Pardo, Rubem Dantas o Carles Benavent. La idea surgió de forma natural: el aniversario de su muerte daría paso al nacimiento de su estirpe como grupo. Aunque los vástagos avisan de que no hay comparación posible. «No sonamos como si fuera él. Mi padre tenía un don, y ni nosotros ni nadie hemos sacado eso. Hacemos lo que podemos y desde el respeto mas grande», señaló Luis Monje hace unos días durante la presentación del espectáculo.

Su tierra celebra la efeméride con diferentes homenajes para poner en valor ese patrimonio flamenco que dejó el cantaor. San Fernando, su ciudad natal, abrirá el domingo con una ofrenda floral ante el mausoleo del cantaor en el cementerio, donde nunca faltan flores, y concluirá con un concierto gratuito a cargo de José Mercé y Arcángel, al que en agosto se sumará otro organizado por la Peña Flamenca Camarón. La ciudad acoge también exposiciones fotográficas, mesas redondas, proyecciones cinematográficas y conferencias. Desde el Consistorio explican que el aniversario no se aborda «desde la pena, sino desde la ilusión y la constancia de que el arte de José permanece más vivo que nunca gracias a su legado», aunque sigue pendiente la construcción del museo sobre Camarón.

La huella de su voz se recupera también en La Línea, donde se instaló a vivir desde su matrimonio con Dolores 'La Chispa' Montoya. Allí nacieron sus hijos y encontró refugio y consuelo en el culto evangélico cuando el cáncer se había apoderado de su enjuto cuerpo. Ahora, una exposición del Instituto Andaluz del Flamenco, 'Camarón vive. 25 años', recuerda a través de fotografías, muchas de ellas inéditas su carrera artística, su amistad con Paco de Lucía, su pasión por el toreo -un mundo que dejó tras sufrir su primer revolcón con una vaquilla- o su vida familiar.

La televisión autonómica andaluza, por su parte, le dedica una programación especial con el estreno del primer capítulo de 'Camarón (Revolution)', un documental dirigido por José Escudier y que aspira a ser la biografía personal y artística «definitiva» del genio de San Fernando.

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