UNA MUJER ESPERA

UNA MUJER  ESPERA

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Quince años después de 'Viernes noche', la incansable cineasta francesa Claire Denis nos ofrece con 'Un sol interior' una discreta comedia con ribetes dramáticos, protagonizada por una mujer madura, en constante búsqueda de un amor que siempre se le escapa. Un irregular tono agridulce preside las imágenes de la película, que contiene en alguna medida la savia de otros títulos de la misma realizadora, cuya escenografía constituye la médula sentimental que baña de forma incesante a los personajes que desfilan por la pantalla y a los tiempos históricos en que viven.

Más preocupada siempre por el nido humano y verosímil que por el envoltorio estético que ha de cubrirlo, Claire Denis puntea su camino con los sabores y sinsabores que la vida suministra en su diario discurrir a esta mujer insegura. Lo cual da paso a una imposible recreación de la obra del genial escritor francés Roland Barthes 'Fragmentos de un discurso amoroso'. Así pues, a lo largo de las decepcionadas andanzas íntimas de la protagonista, 'Un sol interior' alterna la sonrisa y la amargura, al tiempo que perfila un somero retrato de las complejas relaciones afectivas entre los sexos complementarios.

Apoyada en la sensible interpretación de Juliette Binoche, la película ofrece un sensual retrato femenino, en sintonía de algún modo con esta maravillosa sentencia vertida por el novelista inglés Graham Greene en uno de sus mejores relatos: «Todos los cuartos de las mujeres enamoradas están llenos de agua». Tal y como sugiere Juliette Binoche, una actriz que nunca pierde su encanto, incluso cuando está al borde del llanto, cuyo atractivo es algo natural, innato, como emanado de su propio organismo. Una mujer, en suma, para amarla con el fuego de mil soles. Verla caminar en la pantalla es como escuchar la 'Serenata nº 2', de Johannes Brahms: Indestructible y eterna.

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