El papel de la mujer en el diseño es algo que se viene reivindicando desde hace décadas. Afortunadamente, la presencia de las mujeres en el ámbito del diseño es cada vez más visible. Sin embargo, esto no siempre ha sido así. En los años veinte del siglo pasado, cuando la mujer puede comenzar a estudiar en escuelas de diseño, las diseñadoras que se formaron en instituciones como la Deutscher Werkbund o la Bauhaus eran orientadas a practicar únicamente disciplinas tradicionalmente femeninas como la textil. Además, los condicionantes de género provocaron que muchas mujeres desarrollaran sus diseños eclipsadas y silenciadas por sus parejas. Anni Albers, casada con el pintor Josef Albers, Aino Marsio, que trabajó con su marido Alvar Aalto, o Lilly Reich, esposa de Mies van der Rohe, son creadoras que produjeron sus diseños a la sombra de sus compañeros sentimentales y que han visto distinguido su trabajo una vez que se ha reconocido el papel de la mujer en el diseño.

Elsie de Wolfe, Dorothy Draper, las hermanas Margaret y Frances Macdonald, Anna Multhesius, Otti Berger, Florence Knoll, Gunta Stölz o Marianne Brandt, fueron pioneras que abrieron el camino a las mujeres que han querido dedicarse al diseño en cualquiera de sus facetas. Andrée Putman, Gae Aulenti, Charlotte Perriand o Eileen Gray son figuras históricas cruciales que han hecho posible el avance en materias como el diseño de producto o el diseño de interiores.

En el diseño de moda Elsa Schiaparelli, Alix Grès, Madeleine Vionnet o Coco Chanel fueron mujeres relevantes que destacaron como grandes creadoras. Y el diseño gráfico cuenta entre sus filas con mujeres tan sobresalientes como Deborah Sussman, Barbara Stauffacher Solomon, Marget Larsen o Corita Kent.

En la actualidad, nombres como Hella Jongerius, Patricia Urquiola, India Mahdavi, Nani Marquina, Inga Sempé, Stella McCartney, Sybilla, Rei Kawakubo, Irma Boom, Marina Willer o Paula Scher, que en abril visitará la ESDIR, son figuras señaladas que demuestran que la igualdad de oportunidades en el diseño es posible y que, aunque queda mucho camino por recorrer y la visibilidad y el reconocimiento de la labor de la mujer en la historia del diseño es una tarea con la que es necesario continuar, desde la equidad, debe ser el talento y no el género la característica que determine qué diseños se abren paso.

Ojalá en breve los compendios de los mejores diseñadores no estén integrados mayoritariamente por nombres masculinos y las mujeres obtengan el espacio que merecen.

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