EN VÍA MUERTA

EN VÍA  MUERTA

ANTON MERIKAETXEBARRIA

Ahora que los mercados internacionales se dedican a aplicar a destajo la dichosa obsolescencia programada, o el fin de la vida útil de un producto, también el cine realiza cintas de usar y tirar al estilo de 'El pasajero', firmada por Jaume Collet-Serra a mayor gloria de un carrozón Liam Neeson. Cuenta la historia de un vendedor de seguros neoyorquino, metido de hoz y coz en una peligrosa trama, cuando una misteriosa desconocida le aborda en un tren de cercanías (el título original es 'The Commuter') y le ofrece una pasta gansa a cambio de un pequeño favor...

Un tipo audaz que ignora un dicho castizo según el cual cuanto más valiente es el pájaro más gordo es el gato. El caso es que Liam Neeson se lía en una retahíla de situaciones extremas, siempre al borde del abismo. El arranque de la película se centra en la rutina diaria del personaje en cuestión, para, a continuación, meter la directa en cuanto a efectismos se refiere, la mayoría tan impactantes como inverosímiles. Pero, ¿será 'El pasajero' un filme sobre sí mismo? Porque no está claro qué pretende mostrarnos. Si una rocambolesca intriga ferroviaria, un complot internacional o chanchullos relacionados con el espionaje industrial.

Por lo demás, se trata de uno de esos 'thriller' rodados con oficio, en los que se supone que hay mucho suspense, ya que no hay manera de seguir el imparable hilo del relato. A partir de ahí, es necesario que, muy de tanto en cuanto, como en un vía crucis, dos personajes se paren, se miren, recuperen el aliento y sostengan un diálogo en el que se nos cuenta el por qué y el cómo de cuanto se supone que ya hemos visto. Digamos, en fin, que 'El pasajero' trata de cómo una serie de sujetos atrabiliarios se matan por conseguir algo realmente absurdo. De lo cual se deduce que la cinta es la inexistente e innecesaria narración de una inexistente e innecesaria búsqueda.

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