Muere el padre Olarte, bibliotecario de San Millán y «alma de su recuperación»

Juan Bautista Olarte, en la biblioteca de Yuso en 2009. /  FERNANDO DÍAZ
Juan Bautista Olarte, en la biblioteca de Yuso en 2009. / FERNANDO DÍAZ

El histórico custodio de la biblioteca de Yuso será enterrado en Salamanca, donde falleció ayer, y el monasterio celebrará un oficio los próximos días

J. SAINZ LOGROÑO.

«Fue el alma de lo que ahora estamos viviendo en San Millán». Juan Bautista Olarte, agustino recoleto que durante años fue bibliotecario de Yuso y «uno de los principales impulsores de la recuperación cultural y turística» de los monasterios emilianenses, falleció ayer en un hospital de Salamanca a los 77 años de edad al agravarse la enfermedad que sufría. Numerosas muestras de condolencia expresaron durante la jornada el sentir por la muerte de una persona que durante décadas realizó una labor callada pero vital con el patrimonio bibliográfico de San Millán y el actual reconocimiento internacional de su scriptorium medieval: «Es una gran pérdida para todos nosotros y para la cultura», declaró a este diario el prior, Pedro Merino.

Aunque en los últimos años la enfermedad le había obligado a retirarse a un centro de su orden en Salamanca, Olarte pasó en San Millán gran parte de su vida. Natural de Treviana, comenzó sus estudios en el monasterio y a los doce años ingresó en la orden de los agustinos recoletos, de cuya congregación llegaría a ser prior. Pero especialmente se dedicó al estudio y recuperación de su biblioteca, de la que se convirtió en su principal custodio tras completar sus estudios de Teología, Filosofía e Historia. Entre otras tareas, catalogó alrededor de trece mil documentos y realizó diferentes descubrimientos de considerable importancia; como una obra inédita de Jovellanos y, más recientemente, un documento sobre la vida de Gonzalo de Berceo.

«Dio lo mejor de su vida a los estudios sobre San Millán y sus documentos y, sin lugar a dudas, era quien mejor llegó a conocer su biblioteca -recuerda Merino-. Lo que es hoy San Millán se debe en buena parte al trabajo que durante muchos años hicieron también algunos otros monjes, como Joaquín Peña, pero ellos lo hacían con mucha menos preparación que el padre Olarte, que primero se formó y luego desarrolló una gran carrera como historiador aquí. Fue el alma de lo que ahora estamos viviendo en San Millán».

De hecho, fue también uno de los principales impulsores de la celebración en 1977 en San Millán de los actos de conmemoración a nivel nacional e hispanoamericano del Milenario de la Lengua, lo que está en el origen del reconocimiento internacional como 'cuna del castellano' que veinte años después derivaría en la declaración de Patrimonio de la Humanidad.

Así lo reconocía ayer mismo el presidente del Gobierno riojano, José Ignacio Ceniceros, al referirse a él como «uno de los impulsores de San Millán de la Cogolla como origen del español». «Fue un gran conocedor y estudioso de la historia de los monasterios emilianenses y de los fondos de la Biblioteca y del archivo de Yuso», señaló en una nota de pésame.

Homenajes póstumos

Está previsto que el monje riojano sea enterrado hoy en el panteón de los agustinos en Salamanca y que los próximos días se realice un oficio en su memoria en San Millán. Por su parte, la Fundación San Millán, con la que colaboró desde su creación, le dedicará la edición especial del Tratado de la vid de Louis Dussieux y Tratado del vino de Jean Antoine Chaptal, obras de 1796 conservadas en la biblioteca, cuya edición prepara Miguel Ibáñez. Se trata del estudio sobre un volumen de la biblioteca del monasterio que es especialmente atractivo porque combina tres elementos muy característicos y relevantes de La Rioja: el vino, la lengua y la propia biblioteca.

Además, ayer mismo, Almudena Martínez, coordinadora de la Fundación, anunció la celebración de una jornada de conferencias en torno a la figura de Olarte a cargo especialistas que han trabajado sobre San Millán y colaboraron con él, como Claudio y Javier García Turza, Begoña Arrúe y Óscar Reinares, entre otros.

El padre Olarte era también muy querido entre los vecinos de la localidad de San Millán. Como lo recordaba en su día José Delpón siendo corresponsal de este diario, «ha ejercido como provincial de San José, prior de Yuso, profesor universitario, portero, guía y maestro de guías, bibliotecario y uno de los mejores conocedores y de los pocos que analizó el códice 60 de las Glosas Emilianenses».

El propio Juan Bautista Olarte, que siempre reivindicó la devolución de dichos códices a San Millán, recordaba casi con devoción cómo, siendo un joven investigador, pudo sentir «la emoción inmensa» de haberlos tenido en sus manos. Que eran para los libros verdaderas manos de santo.

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