Morate estuvo ilocalizable seis horas tras los asesinatos de su novia y su amiga

Sergio Morate, ayer. ::  efe/
Sergio Morate, ayer. :: efe

La defensa pedirá hoy su absolución basándose en la ausencia de ADN de las mujeres en los vehículos del acusado

J. V. MUÑOZ-LACUNA TOLEDO.

Sergio Morate, el conquense de 34 años que en agosto de 2015 mató presuntamente a su exnovia, Marina Okarinska, de 26 años, y a una amiga de ésta, Laura del Hoyo, de 24, conocerá en pocos días el veredicto del jurado popular tras finalizar ayer la presentación de las pruebas testificales, documentales y periciales de las partes personadas en el juicio que se celebra contra él en la Audiencia Provincial de Cuenca. Hoy, la Fiscalía, la acusación particular y la defensa formularán sus alegatos y conclusiones finales y el acusado tendrá la última oportunidad de dirigirse al jurado. En el primer día de juicio, el pasado lunes, el acusado ejerció su derecho a no declarar y ni siquiera quiso contestar preguntas de su abogado. Después de conocer las conclusiones finales y los alegatos de cada parte, el jurado popular deberá emitir su veredicto.

Durante la sesión de ayer, los peritos señalaron que Sergio Morate estuvo ilocalizable durante seis horas, entre las 1:00 horas y las 7:34 horas del 7 de agosto, después de que Okarynska y Del Hoyo fueran asesinadas. Según explicaron los especialistas, a la una de la mañana una antena de Palomera detectó su móvil; seis horas después, aparece en la A-3 el Seat verde con el que Morate se marchó a Rumanía. En ese lapso temporal, los investigadores no pueden ubicar su situación «ni por antena, ni de ninguna otra manera», según confirmaron durante la sesión de la vista oral.

La clave de la investigación se centra en esas horas: según el testimonio de los forenses, Marina falleció estrangulada entre las cinco media y las seis y media de la tarde del 6 de agosto por una brida de plástico después de recibir un fuerte golpe en la parte posterior del cráneo. En cuanto a Laura, también murió estrangulada pero por una presión manual, y también recibió un fuerte golpe -en el pómulo- que pudo desequilibrarla. Laura, a diferencia de Marina, sí pudo defenderse de su agresor como lo demuestran los desgarros que presentaba su ropa cuando su cadáver fue encontrado días después. Dos años y dos meses después de aquellos hechos, sus familias reclaman justicia y esperan una dura condena para Sergio Morate.

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