Morate, condenado a 48 años de cárcel

Sergio Morate (izda.), durante una de las jornadas del juicio en la que confirmaron que había restos de ADN del acusado en una botella. :: efe/
Sergio Morate (izda.), durante una de las jornadas del juicio en la que confirmaron que había restos de ADN del acusado en una botella. :: efe

El juez destaca la «perversidad y brutalidad» de los crímenes y fija una indemnización de 570.000 euros para las familias de las jóvenes

J. VICENTE MUÑOZ-LACUNA TOLEDO.

La Audiencia Provincial de Cuenca ha condenado a Sergio Morate a 48 años de prisión por los asesinatos de su exnovia, Marina Okarinska, de 26 años, y de una amiga de ésta, Laura del Hoyo, de 24, en agosto de 2015 en la ciudad de Cuenca. La sentencia, dada a conocer ayer por el presidente de la Audiencia Provincial, José Eduardo Martínez Mediavilla, impone al condenado 25 años de prisión por la violenta muerte de Marina, con las agravantes de alevosía y parentesco, y otros 23 por la muerte de Laura, aplicando en este caso la agravante de abuso de superioridad.

La pena impuesta a Morate coincide con la que solicitaba la Fiscalía y la acusación popular, que ejerció la Junta de Castilla-La Mancha, como hace esta administración en todos los juicios relacionados con la violencia machista. Sin embargo, es ligeramente inferior a la que pedían las acusaciones particulares que han representado a las familias de Marina y Laura, que reclamaban 56 años de prisión. Por su parte, el abogado defensor del acusado había solicitado 35 años de cárcel.

Sergio Morate, de 34 años también tendrá que indemnizar al marido de Marina con 50.000 euros y a sus padres con 220.000, así como abonar otros 40.000 a su hermana Irina. En cuanto a la familia de Laura, el condenado deberá indemnizar a sus padres con 220.000 euros y con 40.000 a su hermana.

Según subrayó el presidente de la Audiencia de Cuenca durante la lectura de esta resolución, la pena impuesta por el asesinato de su exnovia es «la máxima legal por la perversidad y brutalidad de la acción», mientras que en el caso de la muerte de Laura «el propósito criminal no era el mismo y no existió la persistente preparación de un plan» (para matarla).

La sentencia se dio a conocer nueve días después de que un jurado popular conformado por siete hombres y dos mujeres declarase por unanimidad culpable del doble asesinato a Sergio Morate. A diferencia de lo ocurrido durante el juicio -el acusado estuvo presente en las seis sesiones que duró la vista- Morate prefirió no desplazarse ayer desde la prisión de Estremera (Madrid) hasta Cuenca para conocer su condena y optó por escucharla mediante videoconferencia. Quienes sí estuvieron presentes en la Audiencia conquense para conocer la pena fueron las familias de Marina y Laura.

Crimen premeditado

La sentencia considera probado que Sergio Morate había quedado con su exnovia el 6 de agosto de 2015 para entregarle varios objetos personales que la joven no se había llevado de la casa de Sergio cuando dieron por finalizada su relación sentimental después de cuatro años conviviendo. Pasadas las cinco y media de la tarde de ese día, Marina se presentó ante el piso de Sergio, en la urbanización Ars Natura, pero acompañada por su amiga Laura, ya que en las conversaciones telefónicas previas que había mantenido con su exnovio había percibido cierta violencia en sus palabras y temía que la agrediera.

Según la sentencia, Sergio Morate había planeado matar a Marina porque no admitía la ruptura de su relación. Por ello, había adquirido cal viva en los días anteriores al crimen y se había interesado por cuestiones jurídicas tales como el listado de países que tienen suscritos convenios de extradición con España o el número de años que tarda en prescribir un delito.

La presencia de Laura modificó sus planes iniciales, pues también decidió acabar con su vida. A ambas las estranguló -a Marina con una brida de plástico y a Laura con sus manos- y después semienterró sus cadáveres en la cercana localidad de Palomera, a unos diez kilómetros de Cuenca, antes de huir en el coche de su hermano a Rumanía donde fue detenido una semana más tarde.

Para la resolución judicial también han resultado claves los testimonios de la esposa de su amigo rumano Itsvan Horvath -admitió ante ella haber matado a Marina cuando se refugió en Rumanía- y los comentarios autoinculpatorios que formuló ante varios agentes de la Policía Nacional cuando estaba siendo trasladado a España desde ese país una vez fue detenido. Otra prueba fundamental en el proceso fue la botella de agua de la Virgen de Lourdes que los investigadores hallaron junto a los cadáveres y que contenía ADN de Sergio Morate en la boquilla.

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