Más de la mitad de los municipios españoles se están despoblando

Un estudio de la Universidad Autónoma de Barcelona alerta de la preocupante situación de La Rioja en materia de despoblación

CRISTIAN REINO BARCELONA.

España se rompe, pero más bien por dentro. Por un problema demográfico más que por los desafíos políticos periféricos. Hasta 4.200 municipios, sobre un total de 8.125 que hay en el conjunto del país, tienen un grave problema de despoblación y su supervivencia demográfica pende de un hilo.

Los pueblos de España que están en situación de alerta por falta de habitantes supera la mitad y se trata de un número que puede incrementarse con el paso de los años a tenor de la tendencia histórica y demográfica. Además, 1.840 localidades, el 22% del total, más de uno de cada cinco pueblos, han sido ya identificadas y etiquetadas por los expertos como espacios rurales en riesgo de despoblación «irreversible», que pueden llegar incluso a la «extinción demográfica y por tanto a su desaparición». Estas son algunas de las conclusiones principales de un estudio del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), publicado ayer.

El trabajo, titulado 'La sostenibilidad demográfica de la España vacía', advierte sobre el «grave problema de despoblación» que existe en España, del generalizado movimiento de huida de las zonas rurales a las urbanas, y de la necesidad de tomar medidas urgentes para garantizar su supervivencia, pues, alerta, hay localidades que podrían perderse para siempre, lo que supondría de confirmarse un daño irreparable.

«En los últimos años las causas demográficas de la despoblación rural han cambiado significativamente. La emigración ha perdido fuelle y han cobrado más importancia los retrocesos de población por una natalidad muy baja y una mayor mortalidad por envejecimiento, pero el escenario se ha agravado y presenta ya un serio problema demográfico», explica Joaquín Recaño, profesor del Departamento de Geografía de la UAB y autor principal del estudio. «Una vez que los efectos de la crisis económica han diluido la ilusión de la inmigración como panacea para resolverlo, la cruda realidad nos ofrece un espacio que se debate entre la necesidad de una transformación radical y el riesgo de extinción», añade.

Madrid, el agujero negro

El estudio concluye que los espacios con un peor diagnóstico de cara al futuro se localizan en las áreas circundantes a Madrid, principal foco de atracción poblacional de España. Especialmente afectada por la despoblación está Castilla y León, con todas sus provincias implicadas en mayor o menor grado en este fenómeno, y Castilla-La Mancha, con una situación de insostenibilidad demográfica generalizada en los municipios más pequeños de Guadalajara y Cuenca.

El análisis universitario destaca también la preocupante situación de Aragón, con especial protagonismo de la provincia de Teruel, y de La Rioja. El envejecimiento, la falta de mujeres y una inmigración de paso son los factores fundamentales que no permiten recuperar la pérdida de población que afecta a estas zonas desde mediados del siglo XX, según detalla el estudio.

Hay datos muy significativos. A principios del siglo XX, uno de cada cinco habitantes de España -unos 4 millones de personas- residía en localidades que en 2016 tenían ya menos de 1.000 habitantes. Un siglo después, la población de estos municipios se ha reducido a 1,45 millones -casi una tercera parte-, y apenas representan el 3,1% de los habitantes del país.

Se ha consolidado un enorme «mundo vacío en el interior de la península», describe el estudio. Sin embargo, ese 3,1% de la población vive en alguno de los miles de municipios que conforman el 60% de las localidades españolas. La brecha campo-ciudad aumenta de manera progresiva. El estudio cita datos de Eurostat que señalan que 19 provincias españolas están entre las menos densas de la Unión Europea. El autor alerta de que la supervivencia de miles de poblaciones «está en juego». «Los que están en riesgo de despoblación irreversible son los que tienen las tasas de natalidad más bajas, las más altas de mortalidad, una mayor emigración neta y la menor atracción de la inmigración exterior», concluye.

Los 1.840 municipios que están en una peor situación y que pueden llegar incluso a la extinción son localidades de una media de 110 habitantes, máxima altitud, muy baja densidad, severo envejecimiento y muy elevada emigración femenina.

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