«El mindfulness me ha ayudado a conocerme y a superarme, a tener más serenidad y alegría»

Mario Alonso ganó el Premio Espasa de Ensayo en el año 2013. :: el correo
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Mario Alonso ganó el Premio Espasa de Ensayo en el año 2013. :: el correo

Mario Alonso Puig protagoniza hoy el Aula de Cultura de Diario LA RIOJA-UNIR con su libro sobre el mindfulness '¡Tómate un respiro!' Mario Alonso Puig Doctor, escritor y comunicador

ESTÍBALIZ ESPINOSA* EESPINOSA@DIARIOLARIOJA.COM LOGROÑO.

'Cómo mantener la calma en la tempestad'. Así subtitula Mario Alonso Puig (Madrid, 1955) su más reciente publicación, con la que hoy se presenta en el Aula de Diario LA RIOJA-UNIR (en el Centro Ibercaja de Portales), a partir de las 20.00 horas.

Además de especialista en Cirugía Digestiva, rama en la que ejerció durante 26 años, el doctor Alonso Puig es un gurú de las escuelas de negocio y un referente del crecimiento personal. Y en este último aspecto incidirá hoy en Logroño, donde introducirá a su público en el universo y la práctica del mindfulness.

-Para quien desconozca esta práctica. ¿Qué diferencia hay entre la meditación tradicional y el mindfulness?

«La tremenda crisis vivida ha generado mucho miedo e incertidumbre, y la gente se pregunta cómo salir de ahí»«Llevo casi treinta años practicándolo y no veo personas que no se beneficien del mindfulness»«Tras solo dos meses ejercitando esta técnica el sistema inmune sube por encima del 12 por ciento»

-El mindfulness es la base de todo proceso meditativo, significa la mente plenamente presente en el aquí y el ahora. El concepto meditación es más amplio y no se puede entender la meditación sin la práctica del mindfulness. Es decir, una persona que se maneja con soltura en el mindfulness puede entrar en cualquier práctica meditativa con resultados extraordinarios, pero quien conozca distintas prácticas meditativas pero sea incapaz de generar este estado de mente plenamente presente, lo más probable es que no consiga nada demasiado efectivo.

-¿Cuántos años lleva practicándolo usted?

-Yo entré en contacto con el mindfulness porque estaba de cirujano en Boston y enfrente de mí, en otro hospital, estaba la primera persona del mundo que hizo registros científicos sobre la práctica meditativa, el doctor Herbert Benson, y de esto va a hacer treinta años.

-¿Y cómo le ha cambiado la vida?

-Primero me ha ayudado a entender ciertas facetas mías que no entendía, es decir, a conocerme mucho mejor, a comprenderme más, y me ha facilitado el superarme en ciertas cosas que me resultaban muy difíciles sencillamente porque no veía un camino para hacerlo. Me ha ayudado a reaccionar, a tener más serenidad, más alegría, mayor nivel de eficiencia... Es difícil saber hasta qué punto me ha ayudado a ser una persona sana, porque también hago ejercicio y cuido mi alimentación, pero dado que numerosos estudios han demostrado que la práctica del mindfulness mejora la salud, ¿por qué no atribuirle parte de ese sentirme sano?

-¿También nos mejora como personas?

-Cuando una persona se conoce mejor, se comprende más y se supera, inevitablemente lo que transmite es radicalmente distinto. La capacidad de apreciar al otro es mucho mayor y la de ser compasivo y humilde también aumenta, y eso facilita muchísimo el encuentro. De hecho, una de las prácticas esenciales en el mindfulness es el Metta, que es el entrenamiento específico de la compasión, y la primera compasión empieza con uno mismo.

-Aunque recomienda el mindfulness a todo el mundo, ¿para quién debería de ser prioritario?

-Dado el ritmo trepidante en el que se vive, el nivel de ansiedad que la población experimenta, el aumento enorme de los procesos relacionados con la depresión, el agotamiento y de trastornos como la Diabetes tipo II, el sobrepeso... es más que recomendable para todas esas personas, que es la mayor parte de la población. Es tan imprescindible como lavarnos los dientes o dormir y no veo personas que no se beneficien de esta práctica. Ahora, es importante entender que el mindfulness no es una salida para escapar de los problemas que uno tiene, sino una práctica para poder afrontar los problemas con más energía, con más ilusión, capacidad, creatividad, recursos... y es también una práctica para poderse mantener en paz y serenidad en el mundanal ruido.

-¿Qué ruidos nos resultan más perturbadores?

-El ruido puede venir de fuera (del tráfico, de la avalancha de emails, etc.) y de dentro de nosotros, que es el que genera nuestra mente y el más perturbador porque no es evidente. El mindfulness reduce el ruido interno, que es cómo me cuento yo la historia de mi vida. Y si en esa historia que me cuento me siento humillado, pequeño, desesperanzado, incapaz, eso es un ruido que genera mucho daño al cerebro y al cuerpo. En cambio, cuando la historia que me cuento es de ilusión, de capacidad, de motivación... entonces soy capaz de resolver ese ruido con una eficacia que no se puede lograr cuando uno está atrapado en la ansiedad, la frustración y el enfado, en esa sensación de sentirse superado por los acontecimientos.

-La gestión correcta del mundo mental tiene efectos beneficiosos incluso en nuestra salud. ¿Como doctor, confía en el mindfulness como una rama de la medicina en el futuro?

-Ya lo es en el presente. Muchos hospitales de EEUU ya tienen incorporada la práctica del mindfulness como algo más dentro del abordaje integral de un enfermo. También se aplica en empresas, universidades de prestigio y los hospitales españoles se interesan cada vez más por ello. Esto no sustituye otras prácticas de la medicina, pero puede ser un complemento que en algunos casos conlleva mejoras tremendas en el tratamiento.

-En la última parte de su libro ofrece pautas sobre la práctica del mindfulness y, lo más curioso, también propone ejercitar la atención plena mientras comemos.

-'Tómate un respiro' lo enfoqué como un programa completo de entrenamiento y éste tiene que tener tres elementos: inspiración, una estrategia y el entrenamiento. En la última parte del libro incluyo una serie de prácticas para que la persona vaya verificando que funciona, porque esto no es un tema de creérselo porque sí. Y cuando empiezas a verificarlo es muy raro que lo dejes.

-¿Y es pronto cuando empiezas a notar sus efectos?

-Varía mucho con las personas. A nivel biológico, dos meses de práctica, cinco días a las semana y durante 20 minutos al día ya producen cambios verificables al menos en el sistema inmune, que sube por encima del 12%. También se nota un cambio en la citoarquitectura cerebral, de modo que aumenta un conjunto de fibras nerviosas que son las que contrarrestan el miedo y la ira. Si esto se puede verificar a nivel físico, cómo no se va a notar a nivel interior.

-Ese parar y escucharnos que propone; ese prestar atención e intentar ver las cosas tal y como son, ¿no es algo tan antiguo como el hombre? ¿Por qué insistimos tanto en aprenderlo ahora a través de libros, de charlas...?

-Cuando una persona empieza a tomar el sol y todo está bien no se preocupa por nada, pero cuando le sale una mancha y el dermatólogo le advierte de que use protección, esa persona empieza a interesarse por los mejores productos, por la forma de tomar el sol, etc. En nuestro caso, hemos pasado por una crisis económica tremenda que ha creado mucho sufrimiento y un mundo de una complejidad e incertidumbre extraordinarias, y esto genera mayor turbulencia mental, más miedo, violencia, angustia, conflicto... La gente se pregunta cómo salir ahí, cómo estar más serenos, más entusiasmados, más capaces para adaptarnos mejor... y ahí se encuentran con el mindfulness.

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