MELODIOSO POVEDA

Miguel Poveda se dejó el alma en Logroño ante un Riojafórum que prácticamente completó su aforo para recibir a un artista que en La Rioja cuenta con infinidad de seguidores y fieles que se identifican milimétricamente con todo lo que desarrolla como artista, aunque en su evolución canora se perciban matices nuevos y distintos en cada una de sus indagaciones estilísticas, unas más acertadas y otras menos. Miguel domina el escenario como pocos. En su trayectoria musical ha sabido desfilar por el filo de la navaja prácticamente desde que saltó a los medios con su prodigiosa intervención y victoria en el festival del Cante de las Minas.

Su aparición en el largometraje de Bigas 'La teta y la luna' lo colocó en la rampa de un conocimiento social y artístico envidiable y su paso por Actual en 1994 tiene caracteres de legendario porque ofreció un concierto inolvidable en el que ya esgrimió buena parte de unas dotes musicales que lo han convertido en uno de los flamencos contemporáneos por excelencia, en una especie de faro para muchos jóvenes. Es un referente, un tipo que tuvo el coraje de grabar a principios de la pasada década un disco en catalán titulado 'Desglac' (Deshielo, en español) en el que Miguel se paseó por la lírica de poetas catalanes tan maravillosos como el mossèn Jacinto Verdaguer, Joan Brossa, Narcís Comandira o Gabriel Ferrater, entre muchos otros. Aquel trabajo salió un año después de otra obra sumamente arriesgada como fueron los Poemas del exilio, de Rafael Alberti; un disco en el que ya había demostrado su pasión y su vocación poética, un perfil en el que no ha parado de ahondar y buscar desde aquellos años.

Poveda habitó sus primeros territorios no estrictamente flamencos con aquellas indagaciones líricas; después, en el 2009, lanzó otro disco crucial en su carrera: 'Coplas del querer', en el que se lanzó a tumba abierta a la copla otorgando a este estilo un lenguaje muy personal en el que con su pianista de cabecera, Joan Albert Amargós, logró una simbiosis estilística y musical que ha marcado su estilo de una manera absoluta y total en los últimos años. En el concierto del domingo hubo dos partes bien diferenciadas: la primera absolutamente lorquiana con varios temas del nuevo disco que aparecerá en unos meses y la mollar del concierto con acusado acento flamenco. Poveda transita de la canción melódica con diferentes arreglos melódicos hasta convertir la Leyenda del Tiempo en una especie de himno coreado. Me gustó por soleá, que compartió en varios tercios con el Londro, un cantaor de voz profunda y noble. El concierto no pasó de discreto en cuanto al nivel de interpretación y cante, pero sería injusto no reconocer la máxima entrega de un artista de primerísimo nivel.

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