Mata a su exmujer y su suegra y cae al vacío tras prender fuego a su casa en Vitoria

Mata a su exmujer y su suegra y cae al  vacío tras prender fuego a su casa en Vitoria

La Ertzaintza investiga una discusión como motivo del brutal crimen, perpetrado con un cuchillo

DAVID GONZÁLEZ VITORIA.

Mari Jose y Florentina engrosaron ayer la interminable lista negra de la violencia de género. Hija, de 43 años, y madre, de 69, fueron asesinadas a cuchilladas presuntamente por Javier R., del que la menor de las víctimas llevaba meses separada. El doble crimen ocurrió en el edificio de ella, el número 6 de la calle Julián De Arrese, en el barrio de Lakua-Arriaga, en Vitoria. Acorralado por efectivos de la Ertzaintza y la Policía Local, el agresor se atrincheró en la vivienda, un piso octavo, acabó prendiéndole fuego a los enseres, trató de deslizarse por la ventana al piso inferior y cayó desde unos 50 metros de altura.

El colchón hinchable dispuesto previamente por los bomberos en la calle le salvó la vida. Ingresado con pronóstico «reservado» en el hospital de Santiago de Vitoria, este hombre -de 46 años y que, según fuentes policiales, vive «con sus padres en Mondragón»- podría recibir el alta en los próximos días. Cuando esto ocurra será puesto a disposición del Juzgado de Violencia sobre la Mujer, que previsiblemente ordenará su ingreso preventivo en prisión.

El décimo crimen de violencia machista en España en 2018 ocurró poco antes de las 11:30 horas. Una llamada de auxilio recibida en el 092 apuntaba a otro caso más de maltrato en una ciudad carcomida por esta lacra. El actual promedio es de 1,5 denuncias al día.

Una patrulla de paisano fue la primera en llegar al lugar. Los agentes se encontraron el ascensor bloqueado en la planta baja, al lograr abrirlo descubrieron el cuerpo de Mari Jose. Presentaba un profundo corte en el cuello. Pese a que trataron de taponar la herida e incluso pidieron ayuda a médicos del Centro de Orientación y Tratamiento de Adicciones (COTA), ubicado justo enfrente, nada pudo hacerse por salvar su vida.

Como marca su protocolo para estas situaciones, efectivos del GPA (acrónimo del Grupo de Prevención y Apoyo, una unidad especializada), fuertemente armados, peinaron el edificio en busca del asesino. Planta a planta. Al acceder al séptimo piso descubrieron a Florentina. Aún respiraba. A su lado, un trozo de lo que parecía el arma homicida, un cuchillo. La mujer fue evacuada de urgencia al hospital de Txagorritxu, donde falleció poco después de su ingreso.

El GPA localizó al presunto autor del doble ataque en la octava planta, en el domicilio de Mari Jose. Aguardaba atrincherado. Hubo un amago de asalto ante la posibilidad de que retuviera a alguna persona. Se temía que pudiera secuestrar a los dos hijos menores. Pero estos se hallaban en el colegio, ajenos al drama desatado en su casa. Para entonces, la noticia ya había llegado al pleno del Ayuntamiento, que decidió suspender su actividad.

Sabedores de que Javier se refugió en solitario en la casa, la Policía Local decidió aguardar acontecimientos y pasó el testigo a la Ertzaintza. Más de una treintena de agentes -uniformados y de paisano- ya se había desplegado alrededor del inmueble. También acudieron los bomberos y hasta tres ambulancias. Más de media hora después apareció un equipo de negociadores de la policía autonómica que llego procedente de Bilbao. No lograron convencerle. En ese intermedio, Javier hizo un amago de lanzarse al vacío.

Al constatar que no depondría su actitud, la alerta policial subió de nivel, por lo que fueron llamadas dos unidades del PRI (Patrulla de Respuesta Inmediata, el grupo de asalto de la Ertzaintza), una de Vitoria y otra que llegó de Guipúzcoa. Desplegados en el rellano de la escalera, los agentes comprobaron que de la vivienda salía humo. Era el supuesto asesino, una persona sin antecedentes de ningún tipo hasta ayer. Había prendido fuego al piso. Pero antes había colocado una barricada en su vestíbulo para entorpecer la entrada policial.

Ante decenas de personas congregadas tras el cordón policial, el supuesto agresor se asomó a la ventana, de la que salía una humareda negra. Cuando las llamas le cercaron hizo un movimiento extraño. Dio la impresión de que trataba de descolgarse al séptimo, quizá con la intención de escapar. Permaneció unos segundos colgado. Se soltó y cayó al vacío ante los gritos de horror de los vecinos congregados. El colchón colocado por los bomberos le salvó. El presunto asesino fue evacauado hasta el hospital de Santiago, donde quedó ingresado con pronóstico reservado, informó el Servicio Vasco de Salud-Osakidetza. En las inmediaciones del lugar de los hechos se congregaron varios vecinos consternados y muy apenados por lo ocurrido.

En lo que va de año han muerto ya 10 mujeres en España en crímenes machistas y 8 menores han quedado huérfanos por esos asesinatos. La madre fallecida ayer no entraría dentro de la estadística de víctimas por violencia de género en España, en las que solo se incluyen los asesinatos de las mujeres por parte de sus parejas o ex parejas.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos