Marc Pataut, el crítico antifotógrafo de la exclusión

Le Cornillon - Grand Stade (Saint-Denis), de Marc Pataut/Museo Nacional Reina Sofía
Le Cornillon - Grand Stade (Saint-Denis), de Marc Pataut / Museo Nacional Reina Sofía

El Reina Sofía muestra la obra de un «Pessoa de la fotografía» que retrata «la descomposición del Estado del bienestar» | Denuncia la realidad de los olvidados del sigo XXI «sin suscitar caridad ni compasión» en más de 300 imágenes

Miguel Lorenci
MIGUEL LORENCIMadrid

Con una mirada integradora, empática y crítica Marc Pataut (París 1952) ofrece otra visión de la exclusión. Un revelador retrato de la descomposición del Estado del bienestar y los olvidado del siglo XXI. En la muestra 'Primeras tentativas', que el Museo Reina Sofía acoge hasta el 27 de agosto, esta suerte de antifotógrafo cuestiona el valor y la función de la de la fotografía documental, de los museos, del papel pasivo del espectador y el del creador. «Necesito tocar a un sin techo para poder hablar de él», dice Pataut destacando que su intención «no es suscitar caridad ni compasión».

«Pataut reinventa la fotografía documental», asegura el director del museo, Manuel Borja-Villel, de un fotógrafo a contracorriente, capaz de mostrarnos lo que no queremos ver y denunciar los efectos del neoliberalismo con sus imágenes fuera del canon. Lo hace con más de 300 fotografías y obras gráficas realizadas entre 1981 y 2001 que denuncian la situación de los colectivos sociales más desfavorecidos.

Ficha:

Qué:
Marc Pataut. Primeras tentativas.
Dónde:
Museo Reina Sofía. Edificio Sabatini, Santa Isabel 52. www.museoreinasofia.es
Cuándo:
del 25 de abril el 217 de agosto de 2018.
Cuánto:
Entrada general 10 euros. Con acceso a la colección permanente.

Se abre con 'Hospital du jour', resultado de una propuesta insólita y audaz: las imágenes captadas por críos psicóticos internados en el hospital de día de Aubervilliers a los que Pataut repartió cámaras instamatic. Fue en 1981, cuando el fotógrafo formado como escultor acababa de abandonar la agencia Viva y el fotoperiodismo, daba un taller de fotografía en el psiquiátrico. Comprendió que nadie mejor que los niños podría ofrecer una imagen certera de su situación e inició una senda diferente, documentando nuevas situaciones de degradación y las condiciones sociales de las «víctimas del precariado».

En otra de sus propuestas, 'Cornillon/ Grand Stade (1994-1995)' documenta desde dentro la gentrificación de un barrio parisino, la expulsión de sus más desvalidos habitantes para alzar el estadio de Saint-Denis ante el mundial de fútbol de 1998. Pataut comprendió con estas series «que denunciar a través de la fotografía no era el método adecuado». Que «tenía que ir más allá y trabajar con las personas para ver como un grupo de individuos puede crear un grupo de combate». Expone las fotos en blanco y negro, en un pequeño formato de carácter casi doméstico para no invadir la privacidad de los retratados y negar ese «efecto espectáculo» y de magnificación de la miseria en el que incurren muchos publicistas y fotógrafos.

Autoría diluida

Con Pataut el autor desaparece para mediar entre el personaje y el espectador. «No retrata a los colectivos desde fuera. Antes que el elemento para representar a los demás, la fotografía es para Pataut un elemento de mediación, de negociación. Cuestiona la institución de los museos y cómo se muestran esas estructuras de mediación», asegura Borja-Villel, que incide de nuevo en su apuesta por creadores heterodoxos. «Plantea preguntas antes que ofrecer respuestas. Cuestiona el arte contemporáneo y sus prácticas, y la función del autor y la obra», asegura.

Jorge Ribalta, comisario de la muestra y gran experto en la fotografía documental del último siglo, confirma que con Pataut asistimos «a un cambio de paradigma en la fotografía documental». «Marca un nuevo rumbo en su historia. Supera una época y establece un nuevo camino al retratar la aparición del precariado, su iconografía y la descomposición del Estado de bienestar», plantea.

Destaca también Ribalta como Pataut es capaz de «disolver la autoría» al repartir cámaras entre los niños psicóticos o los sin techo. «La posición del autor se vuelve precaria y Pataut se comporta como un Pessoa de la fotografía que ofrece múltiples visiones y perspectivas sobre al poética de la precariedad», apunta el comisario.

«Las personas con quienes trabajo son mi primer público» dice Pataut, que funciona «incluyéndose entre los excluidos» y que entiende que «un retrato es un intercambio». «Aunque tengas una oposición combativa políticamente, tienes que situarte en tu tiempo de manera más cordial», apunta.

Propone Pataut con sus fotos «visibilizar la coexistencia de distintas realidades», centrándose en la de los grupos más desfavorecidos «con los que ensaya modos de abrir tanto el gesto fotográfico como la categoría de autor al compartir la cámara en algunas de sus series», insiste el comisario.

Toda su obra desarrolla proyectos de investigación con dimensiones políticas y humanas, «casi siempre ajenas a los parámetros de las instituciones artísticas» y protagonizadas por «resistentes». «En Cornillon vi de cerca esta forma de vivir que gira en torno a la resistencia», destaca Pataut explicando como los desalojados que retrató «no tenían nada que ver con los sin techo que se abandonan en el metro, puesto que llevaban una vida muy digna».

La muestra incluye series como 'Laotil' (1998-1999), que recoge los paseos realizados por los terrenos de una antigua institución mental abandonada, o 'La Rue' (1996-1998), con los trabajos de la asociación 'Ne pas plier' (No doblar), la colaboración de Pataut y otros artistas con el periódico 'La Rue' para tratar de incorporar a grupos excluidos del discurso dominante. Elaborado por personas sin techo gracias a la ONG Médicos del Mundo, Pataut propuso de nuevo proporcionarles cámaras desechables para realizar las fotografías del diario a así «dotar de medios a los desfavorecidos y fomentar su propia actividad de manera autónoma».

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos