El malo de la serie vive en Logroño

El actor David Reymonde, residente en Logroño, en una de las escenas de la serie 'El accidente'. :: L.R./
El actor David Reymonde, residente en Logroño, en una de las escenas de la serie 'El accidente'. :: L.R.

El actor David Reymonde ha sido uno de los pilares del argumento de 'El accidente'

Diego Marín A.
DIEGO MARÍN A.Logroño

La serie 'El accidente' que emite Telecinco en la noche de los martes, con Inma Cuesta, Quim Gutiérrez y Eusebio Poncela como protagonistas, cuenta con un inquietante actor de reparto: Nicu. Y es que sus tareas en la historia han sido de lo más terroríficas: descuartizar un cadáver, hacerlo picadillo para alimentar a unos cerdos, realizar labores de espionaje, persecución, torturas, asesinatos... Pero Nicu, la mano derecha del temido portugués João (Poncela), también tiene una doble cara. (Cuidado, si la estás vieno, vienen spoilers).

Nicu está interpretado por David Reymonde Alboger-Hansen, actor malagueño de ascendencia riojana y danesa y que, precisamente, reside en Logroño, donde dirige el festival cinematográfico 'La Rioja es de cine'. Él mismo reconoce tener aspecto de «mafioso albano-kosovar», bromea, pero no es difícil verle pasear inofensivamente a sus tres podencos por la ciudad. Como actor, David Reymonde ha trabajado en películas como 'Alatriste' y 'Sólo quiero caminar' de Agustín Díaz Yanes, y recuerda que su papel en 'El accidente' se lo consiguió el director de 'casting' Luis San Narciso. En diciembre del 2016 comenzaron las pruebas y lecturas de guion y en junio del 2017 la serie, una producción original turca, terminó su rodaje.

David Reymonde destaca el «compañerismo y profesionalidad que hay en el sector», algo que sintió rodando 'El accidente', en cuya postproducción, confiesa, «nos dimos cuenta de que podía era un gran producto, como se está comprobando con las audiencias». Su papel en la serie es oscuro pero se clarifica. «Es el tipo de papeles que suelen adjudicarme por mi aspecto físico, aunque suelen ser muy interesantes», confiesa, y recuerda «una lección» que le dio Eusebio Poncela durante el rodaje: «Me enseñó que los mejores personajes son los auténticos malvados, fríos, letales y seguros; que, si te enfrentas a ellos, es a vida o muerte. Cuando se profundiza en ellos comprendes la trascendencia de la maldad, por qué es tan seductora». Así que, en ese sentido, Reymonde se considera «afortunado» por poder darles vida.

«Estoy encasillado como malvado, pero tengo la fortuna de tener trabajo, aunque sea esporádico»

«Me sobran algunos kilos. La cabeza rapada se debe a la maldición de la alopecia. Y me piden que no me afeite la perilla. Estoy encasillado como malvado, pero tengo la fortuna de tener trabajo, aunque sea esporádico», apunta David. No obstante, aclara que «dentro de la rudeza, intento dar un toque de humanidad». A pesar de ser un personaje secundario, ha sostenido la trama durante algunos capítulos, cobrando protagonismo. «Tengo la inmensa suerte de, aun siendo un compañero más, sin ser protagonista, ser base sobre la que bascula el posible desarrollo de la trama», apunta David, orgulloso y agradecido de haber trabajado con actores de la talla de los citados o Alain Hernández.

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