MAGO DE OZ

CARLOS SANTAMARÍA

Todos los políticos hacen el ridículo alguna vez en su vida, esto se da por sentado, pero mantener el esperpento tanto tiempo y de forma tan idiota como está haciendo Puigdemont no se había visto nunca. Cada nuevo movimiento de este célebre insensato nos ha hecho subir peldaños en este templo a la majadería que está siendo la opereta del 'procés'. Puigdemont parece atrapado en esa famosa escena de 'La Pantera Rosa ataca de nuevo' en la que el inspector Clouseau tiene que interrogar a unos sospechosos. En lugar de obtener información, el bueno de Peter Sellers destroza un valioso piano, se golpea con un jarrón, tira una vieja armadura, dispara por error una escopeta y se cae por las escaleras; Puigdemont en estado puro, cada cosa que hace es un desastre mayor que el anterior.

Porque el ridículo constante que perpetran Puigdemont y sus mariachis es difícil de creer, es que esto lo ves es una serie de humor y piensas que no es posible. Después de acabar defraudando hasta a sus propios seguidores, el disparatado viaje a Bélgica que pretendía escenificar la dignidad del perseguido ha sido otra nueva indecencia. Más que la noble huida del refugiado, la tocata y fuga de Puigdemont en Bruselas ha terminado pareciendo una de esas viñetas finales de Mortadelo y Filemón en las que siempre acaban escapando a trompicones, desertando avergonzados de sus propios desatinos.

El Rey de Gerona va desnudo y no hay nadie en su escuadra de compinches que se atreva a tocarle suavemente el hombro y confesárselo. A la hora de la verdad se han mostrado como unos cobardes, prefieren emborracharse con sus propias mentiras antes que aceptar la verdad; ya llegará la resaca. Y la realidad es que no había ningún plan, que la única estrategia era la misma de siempre: echarle un pulso al Estado. Después de eso, la nada, huir hacia ninguna parte a lomos de un unicornio siguiendo el camino de baldosas amarillas que terminaba en el abismo. Puigdemont ha sido un mal ilusionista, un embaucador al que habíamos sobrestimado todos; ha sido un Mago de Oz y, como ocurre en el libro, al final se cae el biombo y se descubre que el poderoso genio en realidad no era más que un simple charlatán de Nebraska.

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