LÍO MADRE

JOSU EGUREN

Finjamos que Goldie Hawn no llevaba quince años alejada de las pantallas (abrió un paréntesis tras el estreno de 'Amigas a la fuerza', con Susan Sarandon), que siempre estuvo ahí, para aligerar la digestión de este romance madre-hija orquestado alrededor de Amy Schumer, más certera como monologuista que en el papel de anti Barbie procaz y deslenguada con el que debutó en 'Y de repente tú' (Judd Apatow, 2015). Lo mejor y más interesante de 'Descontroladas' está en los márgenes, donde Ike Barinholtz y Christopher Meloni retratan a la perfección un modelo de masculinidad infantiloide desdoblado en dos personajes que junto con el que daba vida Peter Serafinowicz en 'Espías' reclaman un spin off compartido. No en vano 'Espías' estaba bajo el mando de Paul Feig, productor de 'Descontroladas' y valedor de la guionista con la que vuelve a colaborar después de 'Cuerpos especiales' y 'Cazafantasmas', Katie Dippold.

Un viaje de placer a Ecuador, donde una treintañera abandonada por su novio planea estrechar lazos con su madre al tiempo que trata de encauzar su rumbo vital, es el marco de una comedia que no suelta el freno lo suficiente como para hacer honor a ese descontrol al que alude el título. El cruce de caminos con una banda de secuestradores liderada por Óscar Jaenada, en modo macarra latino, enturbia los gestos de una comedia que ya había asimilado la ración de escatología a la que nos tiene acostumbrados Amy Schumer, propiciando amagos dramáticos previos a una catarsis tras la que aflora el recuerdo-homenaje a la película más emblemática en la carrera de Goldie Hawn: 'La recluta Benjamín' (Howard Zieff, 1980). Se agradece que el texto no desbarre en discurso paternalista y en especial su orgullosa ofensa a los arquetipos de feminidad en los que se resisten a encajar sus protagonistas.

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