El MACC echa a andar con la exposición de los proyectos de Pereira, Guerrero, Cenzano y Balanza

Noites de pedra. La obra de Pamen Pereira (Ferrol, 1963) se inspira en la colección de laudas funerarias de la iglesia Santa María de Noia. La artista traza un camino de lechos de granito negro que hablan de desprendimiento y regeneración. :: j. marín
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Noites de pedra. La obra de Pamen Pereira (Ferrol, 1963) se inspira en la colección de laudas funerarias de la iglesia Santa María de Noia. La artista traza un camino de lechos de granito negro que hablan de desprendimiento y regeneración. :: j. marín

Las obras se materializarán en los próximos meses y serán las primeras de este museo itinerante de esculturas monumentales en el ámbito del Camino de Santiago

ESTÍBALIZ ESPINOSA LOGROÑO.

El Museo de Arte Contemporáneo del Camino (MACC) dio ayer su primer paso exponiendo las obras ideadas por los artistas Pamen Pereira, Susana Guerrero, Óscar Cenzano y José Carlos Balanza para, una vez materializadas, estrenar este museo itinerante de esculturas monumentales destinadas a espacios públicos en el marco del Camino de Santiago.

La escultura contemporánea modelará, por tanto, la futura colección del MACC, proyecto que, si bien nace en La Rioja, lo hace con vocación nacional y europea. Responde a una vieja inquietud de los artistas locales Félix Reyes, José Carlos Balanza y Carlos Rosales, a quienes se han sumado Marina Pascual como gestora cultural y Carlos González Zorzano, su gestor jurídico.

La presentación en sociedad del MACC llenó ayer a mediodía la planta superior de la plaza de Abastos (donde se acomoda su sede física) de artistas, personalidades vinculadas al arte y la cultura en nuestras comunidad, y de autoridades, estas últimas encabezadas por director general de Bellas Artes y Patrimonio Cultural del Ministerio de Cultura, Luis Lafuente; la consejera de Desarrollo Económico e Innovación, Leonor González Menorca, y la alcaldesa de Logroño, Cuca Gamarra.

Tras conocer la razón de ser y el funcionamiento del recién estrenado museo y de la Fundación Ámbito Arte (áA) que lo gestiona, los invitados recorrieron la 'Exposición de Ideas nº 1', que reúne las maquetas y bocetos de las obras proyectadas por los cuatro primeros artistas del MACC. Los propios autores guiaron la explicación y las maquetas de sus esculturas permitieron visualizar lo que dentro de unos meses se tornarán en piezas monumentales que, en un primer momento, se instalarán en La Rioja.

¿Cuándo estarán listas? Quizá dentro de un año, todo depende del ritmo de los artistas y del acopio de fondos que vaya haciendo la fundación. Y es que, como explicó González Zorzano, el primer impulso a este proyecto lo dio el Gobierno de La Rioja (aporta anualmente 50.000 euros) y el Ayuntamiento de Logroño (cede un espacio de la plaza de Abastos para su sede), pero su continuidad depende del mecenazgo tanto público como privado, y de ahí que desde la Fundación àA dirijan sus principales miras a las empresas.

El MACC continuará nutriéndose con sucesivas tandas de artistas -tanto nacionales como internacionales- y sus respectivas obras, hasta lograr entrar en una dinámica estable, de la que en buena parte dependerá la implicación de la sociedad. Los procesos creativos se divulgarán a través de la página web del museo (www.museomacc.com) y mediante visitas a los talleres de los creadores. De hecho, el museo propone una serie de actividades vinculadas a cada proceso, como esta primera 'Exposición de Ideas nº 1', abierta hasta el 18 de mayo en la plaza de Abastos.

Los artistas

Allí se puede aventurar la monumentalidad de las primeras piezas del MACC. La de Pamen Pereira, titulada 'Noites de pedra', compone un camino de nueve metros de longitud a partir lechos de granito negro, piedras que hablan de transición, de cambio y desprendimientos, de vida y de muerte. La alicantina Susana Guerrero revisita la mitología en su obra de perfil anatómico, donde la sangre bombea y purifica desde el corazón y los riñones el cuerpo de Elegua, deidad de la religión yoruba. Para Óscar Cenzano el Camino de Santiago es de un valor incalculable, un diamante, y entorno a este mineral compone su conjunto escultórico en el que concurren camino, arquitectura y figura humana. Por último, José Carlos Balanza pone en relación luz, tiempo y distancia en su escultura de hierro, una de cuyas caras tejerá con cordones de soldadura.

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