«La lucha feminista no sólo va a ayudar a las mujeres, beneficia a toda la sociedad»

La peridista Rosa María
Calaf durane una
conexión para TVE
en Tailandia. :: L.R.
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La peridista Rosa María Calaf durane una conexión para TVE en Tailandia. :: L.R.

La excorresponsal de TVE en el extranjero habla en Logroño sobre 'Ser mujer en India', invitada por Fundación Vicente Ferrer Rosa María Calaf Periodista

DIEGO MARÍN A. LOGROÑO.

La periodista barcelonesa Rosa María Calaf, cerca de cumplir 73 años, ha ejercido de corresponsal de TVE en el extranjero durante 25 años, primero en la Unión Soviética, después en los Balcanes, América del Sur, EEUU y Canadá, Italia y Asia-Pacífico. Aunque jubilada como periodista, ahora se dedica a la divulgación. De hecho, hoy, a partir de las 19.30 horas en el Centro Cultural Ibercaja de Logroño ofrece la conferencia 'Ser mujer en India', dentro del V Ciclo India que organiza la Fundación Vicente Ferrer.

-¿Qué supone ser mujer en India?

-La India es uno de los países más peligrosos para ser mujer en estos momentos porque ya no es que seas una ciudadana de segunda sino que eres prácticamente inexistente, tus derechos son absolutamente pisoteados una y otra vez. Para empezar, ya tienes dificultades hasta para nacer porque es el país con mayor feminicidio, los fetos femeninos se abortan por ese mismo hecho, a pesar de que legalmente está prohibido notificar el sexo a los padres mediante las ecografías, pero se hace por soborno o convencimiento. Se calcula que hay más de un millón de abortos de fetos femeninos al año. Y ya en vida es un problema tras otro. Hay un proverbio que dice que invertir en una niña, ya sea en nutrición o educación, es como regar el jardín del vecino. Realmente es una vida abocada a tener múltiples dificultades, partiendo del nulo reconocimiento, de ser meros objetos a poseer y con los que se puede hacer lo que uno quiera.

-¿Existe, al menos, conciencia de esa discriminación e injusticia?

-Afortunadamente, suele haber brotes de protestas muy serios, sobre todo con motivo de violaciones. Al menos es reconfortante que haya movilizaciones sociales potentes y los medios de comunicación suelen tener un papel activo, en general con calidad informativa, y se ha mejorado algo en la creación de tribunales especiales, agilización de los procesos... Es esperanzador que haya movimientos de mujeres, en algunos casos apoyados por hombres de una especial significancia, porque no sólo es importante la legislación, también su aplicación, es decir, que se implementen las leyes con eficacia, que no sólo estén sobre el papel. Pero, sobre todo, tanto allí como en todas partes, hacia lo que hay que ir es al cambio de mentalidad, a la educación y concienciación ciudadana. Los movimientos que hay son puntuales y a golpe de acontecimientos negativos que producen reacción. No me atrevería a decir que esto se traducirá es una mejora sustancial.

-¿Y es igual en todo Asia?

-Es general en todo Asia. Amartya Sen, el Premio Nobel de Economía, que es indio, ya dice que hay varios millones de personas que faltan, precisamente, las mujeres a las que no se les ha dejado nacer o que se han matado en su infancia, adolescencia... La tónica general en todos los países asiáticos, incluido China y Japón, que sorprende mucho, es que en igualdad van muy rezagados. Japón, entre los países desarrollados, está por debajo de la mitad, según el índice de igualdad de Naciones Unidas, incluso por detrás de países africanos. Aunque en Japón hace años que se están haciendo campañas para reconducir esa situación y se ha legislado. La generalidad en Asia es que la mujer sufre discriminación, opresión y represión, la diferencia está en el grado.

-¿Se da en todos los ámbitos o sólo en los sectores desfavorecidos?

-Uno siempre tiende a pensar que eso sólo sucede en las capas más humildes de la sociedad, pero no es así y eso sorprende. En la India está comprobado que, por ejemplo, el aborto selectivo se produce, sobre todo, en las grandes ciudades y entre las clases medias. Y es muy transversal en las religiones también, puesto que en la India hay mayoría hinduista, pero con una gran parte de musulmanes y budistas, eso da igual. Lo que ocurre es que las clases altas lo tienen 'más fácil' puesto que sólo consiste en pagar y es más seguro, porque muchas de las mujeres de las clases bajas mueren en el aborto. Además, en las clases bajas el trato de las mujeres es brutal, mientras que en las clases media y alta las niñas, por ejemplo, comen igual y lo mismo que los niños, en el mundo rural, si no hay comida, las que no comen son las niñas.

-¿Y cómo valora usted la situación de igualdad en España?

-Hay que relativizarlo todo. Lógicamente, estamos a años luz de las situaciones de las que hemos hablado, no tiene nada que ver nuestra realidad con esa, lo que no quiere decir que aquí se haya logrado la igualdad y que los derechos de la mujer sean considerados como se debería. En absoluto. Hemos avanzado muchísimo, sin duda, pero queda muchísimo por hacer. Lo más importante es que se entienda que la lucha feminista no sólo va a ayudar a las mujeres sino que beneficia a toda la sociedad, siempre será mejor contar con todos los miembros que no sólo con la mitad.

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