Entre la realidad y la ficción

Una conferencia en las 'VII Jornadas Futuro en Español'. /Miguel Herreros
Una conferencia en las 'VII Jornadas Futuro en Español'. / Miguel Herreros

La primera sesión, que mezcló la literatura y el periodismo, sirvió para exaltar la figura de García Márquez

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

«El periodismo tiene unas funciones. La literatura, que implica fabulación y ficción, busca otros fines. Son dos cosas distintas. Ahora bien, existe una contaminación en la literatura que lleva a renunciar al poder de la ficción». Fueron las palabras de Juan Francisco Ferré para explicar su contrariedad ante la intromisión de la 'no ficción' en la literatura. El periodista y escritor malagueño se convirtió ayer en el ponente más polémico y sarcástico, como participante en la mesa redonda 'Otras noticias del nuevo mundo'. Fue una conversación que navegó -además de entre libros y periódicos- por el cine y la televisión y el éxito de las series, un debate que saltó de Estados Unidos a Latinoamérica y desde allí a España, para seguir bailando por Colombia o Perú. Todo dentro del marco general de Futuro en Español y de una jornada inaugural que versaba sobre 'Creación, periodismo y literatura en América Latina y España'.

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¿Está evolucionando la literatura hispanoamericana desde la fabulación y la imaginación hacia la 'no ficción' y el realismo? Este era el planteamiento inicial de la primera mesa redonda. El colombiano Mario Jurich, que ejerció de moderador, hizo referencia a los lugares comunes a los que se recurre cuando se habla de las bases de la literatura y el periodismo latinoamericano pero no quiso dejar pasar su sensación de que ambas «están transitando por caminos diferentes» en función de cada país.

El peruano Toño Angulo Daneri se refirió a la «contaminación» a la que aludía Ferré y precisó que «la necesidad de ficción de la gente, que antes se cubría con García Márquez o Cortázar, ha sido sustituida ahora por las series de televisión. La necesidad de fabulación se ha trasladado a los medios audiovisuales». Defendió el valor de la 'no ficción' en la literatura y criticó el «sedentarismo y el alejamiento de los periodistas del lugar dónde pasan las cosas».

La necesidad de «volver a las raíces de la cultura para desempolvar los viejos valores» fue la justificación de la directora de cine colombiana Catalina Mesa para aferrarse al realismo. Con su obra, pretende «huir de lo sombrío y dar una mirada de esperanza y humor sobre la violencia en Colombia, para transmitir, a partir del encuentro con la realidad, el encuentro con el otro. Es la forma de reconciliación, sin victimismo y con dignidad». Mesa desveló su punto de vista como cineasta y se preguntó por qué «si antes la fabulación era fundamental, ahora la base es la realidad». Eso sí, admitió que ella misma no era capaz de «ver clara» la borrosa línea por la que transitan la realidad y la ficción.

Humanizar a Gabo

Y si de literatura y periodismo en español se habla, la figura de Gabriel García Márquez emerge como un tótem sobre el resto. El autor colombiano protagonizó la segunda de las mesas redondas de la jornada, que se convirtió en una grata charla sobre anécdotas y matices de la personalidad y la obra del Premio Nobel.

La colombiana María Jimena Duzán, periodista de la revista Semana y que trató a Gabo en una época en la que no era «especialmente reconocido» y en la que aún no había recibido fama internacional («Antes de quedar deslumbrado por el poder», precisó), apreció necesario «redescubrir» a una persona «tímida, inquieta políticamente, conspiradora como periodista». Abogó por «construir» al Gabo «de verdad», alejado de la «mítica» con la que ahora se le proyecta. Encargada de mostrar el lado más oscuro, Duzán dijo que, en sus inicios, «era un mal periodista» «Era irreverente. Hacía literatura con el periodismo y por ello le castigaron mucho», añadió. Aunque también mostró la parte más lúdica de García Márquez «un mal cantante y un rumbero de la vida. y un gran bailarín», como recordó Germán Rey.

Ahora bien, entre tanta literatura, Rey desveló su brillante definición de lo que es una crónica periodística: «Es un cuento que es verdad». Aunque, como destacaron algunos ponentes, él mismo la incumplía. Y, aún así, Héctor Feliciano valoró que «siempre va a ser un grandísimo escritor y eso es lo que cuenta». «'Cien años de soledad' es un universo, el Nuevo Testamento de la literatura latinoamericana», añadió. «Los que vinieron después son evangelistas». El periodista de Puerto Rico recordó al mito como «una estrella del rock». «Entraba en los sitios y el mundo se paraba», rememoraba. Y Jursich insistió en ese perfil de «Marilyn Monroe». «Es uno de los escritores más fotografiados de la historia», concluyó.

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