Iwasaki, al 'rescate' de Cervantes

Iwasaki, durante su participación en una mesa redonda. /Paco Campos (Efe)
Iwasaki, durante su participación en una mesa redonda. / Paco Campos (Efe)

El escritor hispano-peruano critica la «dureza» con la que se ha tratado al genio universal a lo largo de la historia

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Fernando Iwasaki se mueve en las fronteras. No físicas, sino del habla. La vida le llevó a abandonar su Perú natal (Lima, 1961) para llegar hace más de tres décadas a Madrid y luego a Sevilla, donde da clase en las facultades de Comunicación y Relaciones Internacionales de la Universidad Loyola Andalucía. Un viaje vital que le ha permitido, desde su atalaya hispalense, empaparse de los modismos, rasgos y características propias de las palabras nacidas en este lado del océano y mezclarlas, jugando con ellas y demostrando la riqueza de las mismas en las dos orilla del Atlántico.

Fruto de esa observación nació 'Las palabras primas' (Páginas de Espuma), un texto que ahonda en las diferentes interpretaciones de la misma palabra en un país hispanohablante que otro -en Argentina no se debe decir coger un autobús, por ejemplo- y que le valió al escritor limeño alzarse con el noveno Premio Málaga de Ensayo. «Si existen números primos, ¿por qué no deberían existir las palabras primas? Sin salir del diccionario, una palabra podría ser tonta, estar adelantada, parecer semejante, servir de recompensa y lucir primorosa, además de poseer connotaciones familiares, musicales, económicas, jerárquicas y comerciales, por no hablar de las posibles combinaciones entre todas ellas. Por ejemplo, cuando una prima hermana se convierte en una prima de riesgo», reflexiona Iwasaki.

Palabras que fluctúan a lo largo de los siglos y de los lugares, que aparecen y desaparecen o se incluyen en el vocabulario habitual de cada sociedad. «En los años sesenta, la gente de las ciudades miraba por encima a los del campo porque no tenían estudios. Creían que hablaban peor. En cambio, hemos descubierto la riqueza de su vocabulario gracias a Berenguer, a Miguel Hernández o a Delibes», apunta Iwasaki. «Pero son palabras que vamos perdiendo, una riqueza que desaparece. Me da pena esa pérdida del rico vocabulario del campo y que, en cambio, se sigan usando términos como 'maricón'», comenta el escritor de 'Mínimo común literario' o 'Somos libros, seámoslo siempre'. «Hablo del uso, no lo que diga la RAE», recalca el autor peruano.

Un debate sobre el uso de la lengua que es inagotable. «Una cosa es la política y otra cosa es el habla de la gente», señala el autor peruano, contrario a que cualquiera se apropie de un idioma. Como la iniciativa del Gobierno de incluir la promoción de nuestro idioma dentro de la Marca España. Entiende Iwasaki el enfado de las academias hispanohablantes sobre la intención del Gobierno de promocionar la lengua de 400 millones de personas dentro de la Marca España. «Se romperían todos los puentes si se hace así», asevera Iwasaki, contrario a cualquier tipo de «esperanto hispánico». «Creo que se subestima al lector que se enfrenta a los hondureñismos, ecuatorianismos y otros modismos», razona el ensayista, que, no obstante, no niega el liderazgo «gratuito y fundamental» de España en el fomento de la lengua.

'Spanglish'

Además, no hay que olvidar que los hispanohablantes en el lado europeo del Atlántico solo representan el 10% del total y que el avance del español en Estados Unidos está basado en la lengua propia de los inmigrantes venidos más allá del río Grande. Un uso del español que se ha convertido en mayoritario en ciertas ciudades -Miami sería un ejemplo-, que ha dado lugar al 'spanglish' de las nuevas generaciones y que comienza a tener cierta repercusión en autores chicanos.

Sin embargo, Iwasaki no aprecia mucho futuro. «Acabarán escribiendo en inglés o en español», añade Iwasaki sobre otro paso más en la historia de los idiomas, como cuando Miguel de Cervantes dio el suyo con su gran obra.

Un Quijote que el autor limeño considera que se maltrató en España desde el siglo XVI. «Incluso en el siglo XIX se intentó reescribir para hacerlo mejor. Es posible que muchos lo descubrieran entonces y les costará entenderlo», dice sobre la obra más importante de las letras hispanas antes de incluir un elemento clasista en ese desprecio: «No había estudiado en Salamanca ni en Alcalá de Henares y no era licenciado».

Además, Iwasaki pone el ejemplo de un coetáneo de Cervantes, Lope de Vega. «Su conquista amorosa más importante fue una mujer casada siendo él un cura mayor. Y nadie le echa tierra encima», argumenta.

«Creo que en España hemos sido muy duros con la obra de Cervantes, algo que choca con el trato que recibe la obra de Shakespeare. Siempre está vivo», razona. En Estados Unidos o el Reino Unido, «hoy mismo», hay decenas de representaciones de sus obras, clásicos o «actualizadas». «Aquí no se palpa», añade. En cambio, en América el impacto es mucho mayor. El principal festival cervantino se celebra cada año en la localidad mexicana de Guajanato, donde incluso existe una tumba del Quijote, y expertos y ávidos lectores de las aventuras cervantinas acuden para intercambiar impresiones. «Es maravilloso».

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