Colo: «Todos los días es un buen día para morir, pero no es fácil»

Detalle de 'Hoy es un buen día para morir'. / Óscar Chamorro

El suicidio, la ceguera del éxito, la soledad, la crisis económica y hasta la música se cuelan en las viñetas de la mano de Jesús Colominas

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

Jesús Colominas (Madrid, 1968) vivía con once cafés al día. El trabajo y el dinero llegaban en cascada a un ritmo acelerado. Pero, en realidad, 'Colo' no 'vivía'. Tardó en percatarse, pero un día colapsó, abrió los ojos y se quedó en blanco. Entonces decidió recuperar el camino. «Cuando era niño soñaba con hacer cómics y el mundo se me zampó. Empecé a trabajar en publicidad hace casi 30 años, me ha ido muy bien, me gano el dinero con ello, pero a lo mejor tuve que pasar una crisis personal seria para saber que uno tiene que ganarse la vida, tener un trabajo... y es perfecto, pero ¿qué pasa con tus sueños? ¿Qué pasaba con mis cómics? ¿Por qué dejé de hacer cómics hace veintitantos años? Empecé de manera terapéutica para encontrarme conmigo y me di cuenta de lo importante que es para mí hacer cómics y ahí sigo», resume el autor.

Colo ha recogido el concepto de 'crisis' en el que pensaban los griegos, esa palabra que significa 'separar' y 'decidir'. Para los antiguos sabios 'crisis' era algo que se rompía y que había que analizar. Su amiga Bea descubrió una situación similar cuando debió vivir una cuarentena por la gripe A. De las reflexiones de una vida resucitada propia y ajena surgió 'Hoy es un buen día para morir' (Dibbuks, 2016), un cómic apocalíptico que reparte en las historias de los personajes las reflexiones del autor. Colo dibuja un futuro en el que un virus provoca el suicidio de la mayor parte de una población ya en fase de depresión por las malas condiciones de vida. Se llama a la nueva enfermedad 'el mal de la tristeza' y se retrata una sociedad tan cercana que es fácil de descartar. «No creo que eso se pudiera llevar a la realidad, pero creo que internamente puede llegar a algo así. Creo que sí existe un mal de la tristeza, creo que la gente está muy cansada. Hay una cosa muy curiosa, en la época de bonanza, hace unos diez años, a todo el mundo le iba muy bien. Había trabajo para todos, todo el mundo se ganaba la vida sin problemas. En mi grupo de amigos y de cercanos a todos le iba fenomenal haciendo algo que normalmente les gustaba. Se habían comprado sus casas, se podía planificar el futuro y, sin embargo, todo el mundo tenía una sensación de que algo no iba», recuerda sobre la época precrisis económica.

«Creo que tiene que ver con el encuentro con uno, es importante guardar un espacio para aquellas cosas que a uno le apasionan, cosas que generalmente no son cosas prácticas o que te dan dinero, pero es que uno se encuentra ahí», argumenta el autor. «¿Qué objeto práctico tiene quedar con unos amigos para echar un partido de fútbol por la mañana? Ahí nadie se va a hacer un Ronaldo o ganar dinero, pero el ratito que uno le dedica a dar unas patadas y luego tomarse unos aperitivos y volverse a su casa a uno le hace sentir muy bien. En la época de bonanza nos olvidamos de eso y creo que es la base, que la humanidad se construye a partir de esto, de identidad. Yo soy lo que me gusta, lo que me apasiona, ese es el fuego que a mí me mueve. El fuego es el hogar y las pasiones de uno son su casa. Donde uno vive de verdad es en sus pasiones y generalmente las pasiones no son prácticas», diagnostica el madrileño.

¿Cambió la crisis económica a los españoles? «Me gustaría pensar que sí. Si no nos ha cambiado es que no hemos resuelto bien. Hay veces que hay que descender a los infiernos, caer a las crisis porque es ahí donde tengo la sensación de que uno puede resolver los aspectos de su vida. Si no hay crisis, si uno no tiene registro de que se rompe ¿qué vas a cambiar? Cuando todo está bien, todo esta bien. Pero, ¿cuando todo está bien, todo está bien? Pues yo tengo dudas. Es importante de vez en cuando herirse y dejarse morir», responde un hombre que ahora trabaja con la intención de que el estrés se haya archivado.

Suicidio

El sucidio, un asunto hasta ahora poco habitual en los grandes medios de difusión, recorre las calles de la Madrid apocalíptica. Los que eligen la muerte y los que luchan contra ella cruzan sus actitudes para remover los pensamientos del lector. «El suicidio es un tabú, es un tema que no está bien hablar de él. Es un tema existencial y generalmente estos temas permanecen en los márgenes de las conversaciones porque cuando salen todo el mundo siente la necesidades de posicionarse. Estoy en contra, estoy a favor; no es un tema por el que pueda pasar por encima. ¿Quién ha ganado la última competición de vela? A la gran mayoría le dará igual, pero con la existencia uno tiene la necesidad interna de posicionarse», señala. «No ha sido complicado, en el fondo es que soy un valiente, me gusta meterme en jardines complicados. Es parte de mi fuego, me gusta intencidar cosas. En ese sentido soy un revolucionario. Me gusta romper cosas porque creo que cuando se rompen cosas se contruyen otras. Romper estructuras me mola. Tocar temas que no sean políticamente correctos me gusta», avisa el autor que ha salpicado sus viñetas con diferentes cuestiones.

Además de las casi 400 páginas, hay un elemento poco habitual que acompaña al cómic: la música. Las canciones, los acordes y las letras trascienden al papel porque para Colo es otra de las pasiones a las que llama como solución a la crisis personal. «La música redondea. Me interesaba mucho que dos medios diferentes contaran una única historia y formaran una unidad. No quería que fuera un cómic acompañado de una música, sino que para entender la historia tuvieras que leer el cómic y escuchar la música. Cada medio proporciona una información que el otro no tiene. Si quieres tener una visión completa tienes que estudiarte el cómic y la música y ver cómo se relacionaban y cómo se interconectan», explica el autor.

Reconoce que la fusión le supuso una tarea más agotadora que tocar su bajo, aunque resultó muy satisfactorio. «El proceso creativo también ha sido fascinante porque al principio era el cómic el que dictaba cómo tenía que ir la música, pero hubo un momento en que se invirtió porque con los músicos en el local de ensayo empezaron a suceder cosas y salir melodías que modificaron el guión del cómic. A lo mejor Ifna, el cantante, planteaba una idea que es 'Hoy es un buen día para morir' y encajaba como un guante con lo que había dibujado para la historia. Años después, un personaje se cerraba con esa melodía que había hecho el cantante. Para mí, es un himno para el cómic», recuerda Colo.

Un día para morir

En griego antiguo la palabra 'crisis' señalaba el punto culminante de una enfermedad, una lucha, una elección y un juicio. Los campos se unen a otro conceptos fundamentales del tebeo (éxito, bancarrota, utopía, sucidio) para terminar por cuestionarse el pilar principal. «Todos los días es un buen día para morir. Morir no es fácil, es necesario. En la vida de uno hay que dejar morir facetas de ti o partes de ti porque si no las dejas morir no creces. La muerte y el crecimiento van de la mano. Uno tiene que dejar morir asuntos que pueden estar muy arraigados, pero como no dejes que se mueran no te puedes reenacarnar en otra persona más completa», explica Colo. No obstante, el dibujante y guionista mantiene la duda hasta el último instante porque tampoco hacer limpieza y pasar a una nueva etapa es tan sencillo. «Todos los días es un buen día para morir, pero no es fácil morir», reconoce.

Lo cierto es que Colo ya no bebe once cafés al día. Se ha librado de arritmias amenazantes. Ha conseguido dialogar consigo mismo y vencer al mal de la tristeza de su libro. Ya puede presumir de vida. Evidentemente, él repite la receta para quien quiera seguir sus pasos: «Las pasiones son muy raras, a mí me gusta hacer tebeos y desde un punto de vista práctico no parece que sea un buen negocio porque haciendo publicidad mueves una cantidad de dinero que haciendo cómics es impensable. Además, vivir del cómic es una cosa impensable, casi todos los autores tienen un trabajo y luego hacen cómics. Pero yo no puedo renunciar a mis cómics».

Dibbuks

'Hoy es un buen día para morir'

Autor: Colo

Editorial: Dibbuks

Colección: Aventúrate

384 páginas.

Rústica con solapas y CD

Color

19,5 x 27,5 cm

Precio: 30 €

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