Andrés Neuman celebra la belleza de las cicatrices

Andrés Neuman celebra la belleza de las cicatrices

Con 'Fractura', una 'econovela' en torno a la energía y la memoria de las catástrofes nucleares

MIGUEL LORENCIMadrid

En Japón se practica desde tiempos inmemoriales el 'kintsugi', el arte de reparar la porcelana quebrada realzando con oro o metales preciosos unas grietas que embellecen la pieza. La misma filosofía está en la médula de 'Fractura' (Alfaguara), la nueva novela de Andrés Neuman (Buenos Aires 1977). «Sin dar sermones ni adoctrinar», reivindica la belleza de las cicatrices del cuerpo, del alma, de la memoria y de las cosas. Recorre sentimental y políticamente el siglo XX. Hace memoria de sus catástrofes nucleares y alerta del peligro de negar el pasado.

«La energía es un fluido al que no se le pueden poner fronteras», dice Neuman, que la aborda en todas su formulaciones -atómica, emocional, telúrica...- a través de la peripecia del señor Watanabe, un superviviente de las dos bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, trasunto de Tsutomu Yamaguchi, el único superviviente real de ambos ataques. Fugitivo de su pasado y su memoria, las cuatro historias de amor que Watanabe vivió en Tokio, París, Nueva York, Buenos Aires son el hilo conductor de relato.

«Es también una reflexión sobre el concepto de antípoda y la constatación literaria del efecto mariposa, de que lo que ocurre un lugar de mundo tiene consecuencias en el otro extremo. De la capacidad de contagio de los grandes acontecimientos», dice el narrador y poeta hispanoargentino.

Presenta a Watanabe en el terremoto previo al accidente nuclear de Fukushima, el 11 de marzo de 2011. Un hecho que removerá la memoria del personaje «que huye de la basura nuclear que los países esconden debajo de sus alfombras».

«Escapar del pasado es metafísicamente imposible», asegura. «La cuestión es qué hacer con él, ya que si optamos por negarlo, volverá como un fantasma y nos apuñalará por la espalda», agrega Neuman. Un fenómeno que «no se da solo en la política se traslada a territorios íntimos e incluso amorosos», según el escritor y poeta hispanoargentino.

No le rechina la etiqueta de «econovela» para un relato que denuncia el consumo desaforado, el frenesí del usar y tirar y la simplificación de la memoria histórica. «Confundimos la actualidad con el presente. La actualidad dura 48 horas y el presente conecta con el pasado y el futuro», plantea Neuman. Antes que ofrecer un «discurso ecológico» la novela «sitúa los conflictos humanos en un marco con tensiones energéticas». «Se habla de la energía como metáfora de situaciones que tienen que ver con la familia, el amor o la memoria», destaca Neuman. «La literatura busca el conflicto y yo jamás daría un sermón, no quiero adoctrinar a nadie», asegura. Sí pretende «evidenciar como se omiten interesadamente ciertas cuestiones en favor de temas que resultan más cómodos».

Se pregunta cómo fue posible ver de nuevo el hongo nuclear sobre Japón, como ocurrió en Fukushima, cuyo reactor colapsó justo 25 años después del de Chernobyl. Destaca «la paradoja de que un país como Japón apueste por la energía atómica para basar en ella su desarrollo económico».

«La única certeza es que, a largo plazo, la energía nuclear no es rentable, como quizá lo serían las energías renovables», plantea. «Es probable que cuando se haga inviable el mantenimiento de las centrales nucleares muchos gobiernos fingirán sufrir un ataque de ecología», ironiza Neuman analizando el incierto futuro de la energía atómica.

«La pasión de Watanabe por el 'kintsugi' resume muy bien las complejidades de la memoria histórica», dice. «Frente a la falsa dicotomía de que hay que elegir entre mirar hacia atrás o seguir adelante, el 'kintsugi' nos enseña que ambas cosas forman parte de un todo, que se puede tener presente y futuro construyendo sobre la memoria de lo que ocurrió», planeta Neuman, que quiere que su novela «funcione como metáfora de la memoria colectiva».

Hijo de músicos, creció Neuman en Granada, en cuya universidad fue profesor de literatura. Poeta y ensayista ademas de narrador, es autor de las novelas 'Bariloche', 'La vida en las ventanas', 'Una vez Argentina', 'El viajero del siglo' o 'Hablar solos', traducidas a una veintena de idiomas. Incluido por la revista británica Granta entre los mejores nuevos narradores hispanos, ha ganado premios como de la Crítica, el Alfaguara, el Hiperión, y el Firecracker, concedido por revistas, editoriales independientes y libreros de EE UU.

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