El parkinson no es obstáculo para el renacimiento de Torpedo

Viñeta de 'Torpedo 1972'.
Viñeta de 'Torpedo 1972'. / Panini

El asesino maltratador sin moral vuelve a las viñetas recuperado por su guionista, Enrique Sánchez Abulí

Javier Bragado
JAVIER BRAGADOMadrid

Nadie esperaba la vuelta de Luca Torelli. En realidad, en el universo en viñetas o se había olvidado o se le había tachado la casilla de la muerte (deseada). En cambio, los lectores habían demostrado que el interés por el que fuera un éxito en los ochenta (con tiradas de hasta 30.000 ejemplares) sobrevivió. Hace décadas, el siciliano emigrado a Estados Unidos bautizado 'Torpedo' enganchó a una legión de seguidores por sus tropelías sin remordimientos en un mundo en blanco y negro. 'Torpedo 1936' trascendió fronteras y conquistó el mundo. En España, Loquillo le dedicó una canción; en Norteamérica, el director Quentin Tarantino reconoció su devoción por él.

La editorial Panini recuperó los tebeos en 2014, se publicaron hasta tres ediciones con éxito y de allí surgió la posibilidad del renacimiento del gánster amoral con unos cuantos años más encima con el título de 'Torpedo 1972'. «Tenía dos posibilidades: volver o no volver. Volver significaba resucitar de alguna manera, y no volver, seguir difunto después de 17 años», comienza el guionista Enrique Sánchez Abulí, el hombre que moldeó a un antihéroe sin remordimientos.

El nuevo Luca Torelli ha avanzado desde la década de los veinte hasta los setenta. La actualización ha permitido renovar los escenarios de Nueva York mientras se conserva la dura personalidad del delincuente que fue una estrella del cómic para adultos en España. «Es un matón al que nadie llama porque o le creen muerto o le creen viejo e inútil... lo que es un error terrible con Torpedo. Burlarse de Torpedo es muy peligroso, no conviene buscarle las pulgas, tenga la edad que tenga», avisa el hombre que elige las atrocidades del matón.

Colores

Hay un nuevo lápiz, el argentino Eduardo Risso. Se une en la lista notable precedida por Alex Toth y Jordi Bernet -«Los tres son grandes dibujantes», insiste Abulí-. También hay un elemento diferencial con el salto de 40 años: el color; aunque la gama cromática del nuevo Torpedo no es para hippies del amor libre sino para prorrogar la sobriedad clásica del gánster. «Torpedo ha vuelto, pero ha vuelto cambiado, viejo, aquejado de parkinson y con la mala uva de siempre. Los años son los años y la cosa es diferente, pero él está convencido de que sí es el mismo, como muchos hombres que envejecen y se niegan a envejecer al cumplir años. Aunque él es un caso especial por lo bestia que es», desvela un dominador de los códigos del género negro e hijo de Enrique Sánchez Pascual, escritor de novelas y de tebeos como 'Hazañas bélicas'.

«Podría intentar hacerlo más suave pero es que de él no sale y de mí tampoco, así que lo tenemos mal. Lo único es que se le ven más debilidades que antes porque ya no tiene la fuerza y los reflejos ni la presencia de antes», argumenta un guionista capaz de bromear sobre los diálogos entre creador templado y criatura dominante. De hecho, el autor finge miedo por su Torpedo, puesto que no es un tipo con el que se pueda bromear sin que tiemblen las piernas. «Con las mujeres él ligar no liga. A muchas las pega y a otras las paga, pero a la mayoría las pega. Es que es muy bruto. Soy el primero en reconocerlo ahora que no me oye», cuenta.

Cuesta simpatizar con el asesino hasta que aparece su particular jerga. «Siempre digo que lo que le rescata es el sentido del humor y los chistes que hace cuando habla. Hay mucho humor, te tienes que reír a la fuerza porque dice unas cosas que no puede ser, pero las dice... A veces no sabes si es que no entiende la pregunta o que no sabe lo que dice. Esos juegos de palabras y el humor que tiene es lo que le hace despertar simpatías, curiosamente», señala el guionista. «Sin el humor sería incomprensible, sería demasiado duro e inaguantable. Pero el humor le salva», defiende.

Delincuencia sin remordimientos

Asesinatos, torturas, estafas y violaciones destiñen el Nueva York de los años setenta, pero los problemas de Torpedo vienen de antes. Se canceló la publicación de sus historias en El País Semanal por la aparición de una lolita. También la serie puesta en marcha por Televisión Española se frenó en seco en el primero de la veintena de capítulos previstos. Esperaban algo más suave y los tiempos de éxito de Torelli se sepultaron. «Torpedo ha tenido problemas con la democracia y, por supuesto, con (Francisco) Franco hubiera sido imposible. Lo que pasa es que en aquella época que pillamos nosotros como se podía hacer todo lo que quisieras se hicieron muchas cosas», recuerda Abulí.

Recuperado el ánimo y el interés, el autor trabaja en nuevas historias para sumar a la reciente 'Torpedo 1972'. A las viñetas del regreso ha añadido un relato sólo en texto incorporado que regala a un Torelli con debilidades propias de la edad. «A esta nueva etapa algunos la llaman Torpedo crepuscular. No sé por qué. Me da igual», contrarresta Sánchez Abulí. Porque hay cierto aire de desafío y revindicación. Entonces es cuando el guionista es capaz de aliarse con el antihéroe con la vista en el futuro: «Es mayorcito, pero también recibe palos. Lo que pasa es que por la cuenta que nos tiene a los dos procuraré que no se me muera próximamente. Ya le echaré yo una mano en el último momento». «No se juega con Torpedo», como cantaba Loquillo.

'Torpedo 1972'

Guionista: Erinque Sánchez Abulí

Dibujante: Eduardo Risso

Editorial: Panini

Tapa Dura. 64 páginas

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