La Rioja

Carme Riera novela la vida del «primer hippy»

La escritora Carme Riera.
La escritora Carme Riera. / Chema Moya (Efe)
  • La académica recupera en 'Las últimas palabras' la figura del archiduque Luis Salvador, un Habsburgo diferente que dejó huella en Mallorca

El archiduque Luis Salvador de Austria quedó fascinado por Mallorca, y la niña Carme Riera quedó fascinada por el archiduque Luis Salvador de Austria. Su abuela, que llegó a conocerlo, le contaba las extravagantes aventuras de aquel noble que vestía como los criados, y la pequeña Riera veraneaba en una finca de Deià que había sido propiedad del aristócrata.

Ya adulta, los caminos de la escritora y de Luis Salvador volvieron a encontrarse: en 2015, Carme Riera comisionó una exposición en Palma de Mallorca que conmemoraba el centenario de la muerte del archiduque y su relación con la isla. Cuando terminó la muestra y mientras recogía los bártulos, Riera comenzó a escuchar una voz. «Noté como si el archiduque me hablara y empecé a escribir compulsivamente», cuenta la académica de la Lengua. Así se gestó la novela biográfica 'Las últimas palabras', que Alfaguara acaba de publicar en castellano.

«Fue el primer hippy, el primer ecologista y la persona que con su libro 'Die balearen' puso a las islas en el mapa», explica Riera. Primo del emperador Francisco José y de Sisí, Luis Salvador (Florencia, 1847-Castillo de Brandýs, Bohemia, 1915) era hijo de los grandes duques de Toscana, pero pronto quiso separarse del destino que su origen parecía marcarle y se dedicó a vivir «de manera libre, también porque se lo podía permitir», cuenta la escritora. Sin embargo, no pudo escapar a aquello que la historia llamó 'la maldición de los Habsburgo', una conjunción de dramas (suicidios, muertes en extrañas circunstancias, enfermedades) que en él se concretó en una elenfantiasis que le impedía desplazarse o descansar con normalidad.

Nacido en Florencia, por el exilio de sus padres, y enamorado del Mediterráneo, en Mallorca encontró un lugar para disfrutar, soñar y amar. Quiso a hombres y mujeres, y entre sus múltiples conquistas se cuentan su secretario privado, Wladislaw Vyborny, o la campesina Catalina Homar. No miraba Luis Salvador el linaje de sus compañeros de cama y tampoco de sus amigos. «A él le gustaba acompañarse de la gente del pueblo. Era una persona muy cercana, iba descuidado y mal vestido precisamente porque sabía que quien es importante no necesita vestir de una manera importante. Le encantaba que le confundieran con sus sirvientes, se hacía pasar por ellos», destaca Riera de este excéntrico personaje, que dormía en el suelo o no permitía que se cortara ni un árbol en sus propiedades.

     Luis Salvador creó en Mallorca su «pequeño reino». Compró numerosas fincas que hoy en día están entre las más cotizadas de la isla: Miramar, Son Marroig, Son Moragues, que pertenece a la familia Entrecanales, o S'Estaca, propiedad de Michael Douglas, aunque el actor la tiene en venta por 20 millones de dólares. Estas tierras las heredó un personaje fundamental en la novela, su secretario Antonio Vives, que lo acompañó cuando tuvo que abandonar la isla ante la complicada situación de la Europa previa a la Primera Guerra Mundial.

La correspondencia entre Luis Salvador y Antonio Vives, que probablemente revelaría muchos secretos de su particular relación, está «desaparecida». Pero Riera ha tenido acceso a todos los demás documentos de Luis Salvador, cartas, el diario de uno de sus secretarios, mapas... Y sobre todo, a su testamento, el recurso sobre el que se sostiene la novela. Dictado a su secretario Erwin, ahí están detallados los servicios que prestó a la corte del emperador Francisco José, los secretos de familia y de Estado (como el oscuro episodio de la muerte, en 1889, del príncipe Rodolfo, heredero de la Corona) y su participación en los acontecimientos que desencadenaron la Gran Guerra.

Aun así, la biografía de Luis Salvador tiene alguna zona oscura que la imaginación de Carme Riera se ha encargado de rellenar. «La novela biográfica es un género que otorga mucha más realidad que la biografía. Yo les cuento a mis alumnos que cuanto más mentira es una mentira, más verdad parece. De hecho, la misión del arte es llegar a la verdad a través de la mentira», asegura la autora, que ha homenajeado a su querido Quijote con una estructura literaria que se parece a la que utilizó Cervantes con el manuscrito de Cide Hamete.

Autora de obras como 'En el último azul', 'Por el cielo y más allá' o 'Naturaleza casi muerta', Riera ha recibido el Premio Nacional de Narrativa, el Creu de Sant Jordi o el Ramon Llull. Además, ocupa el sillón 'n' en la Academia de la Lengua. «Allí, contrariamente a lo que piensa la gente, trabajamos mucho. Para una escritora es maravilloso poder estar en un lugar donde se trabaja con las palabras y donde se recibe tanta cooperación de la gente», cuenta Riera, que niega que la institución sea machista, aunque solo ocho de sus 46 miembros sean mujeres. «Yo no creo en las cuotas, pero sí creo en que las condiciones sean iguales, y cuando eso suceda, habrá igualdad en el número de miembros de un sexo y otro», asevera Riera.

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