«Es un libro de lugares sin señalizar, a los que ir con morral y almuerzo»

Sofía Twose y su padre posan en una de sus excursiones por la naturaleza. :: sofía twose/
Sofía Twose y su padre posan en una de sus excursiones por la naturaleza. :: sofía twose

Sofía Twose presenta esta tarde en Ibercaja-Portales el libro póstumo que escribió su padreSofía Twose Coordinadora de 'Esta Rioja variopinta', de Juan Antonio Twose

ERNESTO PASCUAL ALFARO/LOGROÑO.

Acercarte a un capítulo de 'Esta Rioja variopinta' es volver a encontrar y pasear con Juan Antonio Twose, con un apasionado de la naturaleza, con una generosa e ilusionada mirada que compartía cada detalle, cada conocimiento con sus amigos. Fallecido el 19 de junio del 2016 a los 83 años, 'Esta Rioja variopinta' es su legado sobre su tierra, que admiraba y degustaba. Y quien más la paseó con él, su hija Sofía Twose, será la encargada esta tarde de presentarlo en Logroño, en el centro cultural Ibercaja-Portales, a las 19.30 horas.

-Ensalza Juan Antonio que La Rioja tiene de todo y que hasta lo más pequeño hay que descubrirlo. ¿Qué muestra este pequeño gran libro?

-Mi padre sabía disfrutar cada detalle. Con las prisas, quizá no lo percibes. Pero él paseaba por el monte y se fijaba en todo. Por ejemplo, se agachaba, tocaba el suelo y te contaba: «Está caliente, aquí ha dormido la liebre». Se fijaba en cada detalle y después le daba una proyección mayor, buscando cómo ponerlo al servicio de los demás y mejorar, tanto en la naturaleza, en lo artístico, en las relaciones personales... De ahí su preocupación por cuidar la naturaleza, la colegiata de San Miguel, sus amigos... Este libro está hecho con mucho cariño, desde el sentimiento y, por ello llega a todos nosotros. Porque todos estamos hecho de lo mismo y cada uno conecta con él desde su manera de ser.

-¿Cómo era pasear con él?

-El libro lo componen historias recopiladas de diversas épocas de su vida. En los últimos años, salíamos casi cada fin de semana, muchas veces buscando lugares en los que había estado de joven y a los que no era fácil volver, pues son lugares que no están señalizados. Preguntábamos a uno y a otro, tirábamos del hilo, descubríamos... Era muy enriquecedor, porque creamos muchos lazos de amistad, compartiendo naturaleza, un trago de vino... Él enseñó que la ilusión no hay que perderla nunca, seas joven o mayor, tengas o no impedimentos físicos... Él no se rendía nunca, siempre con la ilusión de compartir.

-Al leer, encuentras a un geólogo, a un biólogo, a alguien que sabe de costumbres... ¿Quién era el farmacéutico Juan Antonio Twose?

-Era como esos sabios de otra época, renacentistas, que sabían de todo. Y era muy perfeccionista, que se dejaba asesorar... y luego te explicaba.

-Es un libro repleto de enseñanzas de un apasionado que cuenta que buscó recorrer La Rioja «con alguien más sabio que yo».

-Para él, el intercambio era fundamental. Él no tenía miedo a compartir conocimientos y enriquecer porque siempre pensaba en el bien mayor, en mejorar su alrededor. Y lo mismo le daba con el trabajador que con el catedrático, porque mi padre buscaba experiencias. Y todos, nos dediquemos a lo que nos dediquemos, tenemos experiencias y algo que compartir.

-¿Qué sensaciones recibe de quien ha paseado con el libro?

-La gente me dice que tenía una conexión especial con mi padre. Él era capaz de encontrar lo que tenemos en común y, desde ahí, construir. Por ejemplo, un amigo me contó que le había dado a leer el libro a su padre, que hacía años que no cogía uno. Lo leyó y lo disfrutó. Y al decirle el padre si quería leer otros libros le contestó: «¡Eh, que este lo leo porque es el del Twose!».

-¿Descubre lugares el lector?

-¡Sí! Es un libro lleno de vida y gente mayor y gente joven nos cuenta que descubre, como por ejemplo el Portil de los Lobos o la cueva de Monegro. Son sitios sin señalizar, que sólo los conoce quien los ha pateado, como mi padre, mi tío, Pepe Palacios... Y ellos nos enseñan a orientarnos, por ejemplo, desde la naturaleza, desde una encina caída...

-Es un libro artesanal, de prosa sencilla, de elogio a la vida sencilla y a la naturaleza que nos acoge en estos tiempos tecnológicos y de prisas. ¿Es fundamental para guardar ese testimonio?

-Es cierto. Estamos acostumbrados a que nos digan lo que es importante, a seguir guías que nos llevan a todos a los mismos sitios. Este es un libro para ir con morral, para patear, para frotarte los pantalones con tomillo, buscar el abrigo y sentarte a almorzar disfrutando de respirar el aire sano y del paisaje. Eso no lo aprendes en una guía, eso lo disfrutas con alguien que sabe... con gentes más sabias que nosotros.

-En su afán de ayudar, dejó dicho que lo recaudado por las ventas tengan un fin solidario.

-¡Esa es su guinda final! Lo recaudado por su venta en librerías y farmacias de la región se destina a la Asociación de Anorexia y Bulimia de La Rioja.

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