El juez pide más pruebas antes de decidir sobre la desconexión del bebé

R. C.

El Alto Tribunal de Londres aplazó ayer un día más su decisión sobre si Charlie Gard, el bebé británico de 11 meses que vive desde octubre en estado vegetativo y gracias a un respirador mecánico, debe ser desconectado para que tenga una muerte digna, como le piden los médicos que lo atienden, y si, por contra, permite que sea trasladado a Estados Unidos para ser sometido a un tratamiento experimental, como reclaman sus padres.

Se trata de la segunda vez que el magistrado Nicholas Francis debe decidir sobre el mismo asunto. En abril pasado acordó que al bebé se le debía retirar el soporte vital porque no tenía sentido alargar su vida y su sufrimiento ante la enfermedad genética que padece, que es mortal, lo tiene paralizado y le ha provocado graves daños cerebrales. El tribunal Supremo británico, primero, y el tribunal de Estrasburgo, después, confirmaron la necesidad de la desconexión en defensa de sus derechos.

El caso volvió el lunes al tribunal tras recibirse una carta firmada por siete investigadores, dos de ellos de Barcelona, que consideran que un tratamiento que ya experimentan en 19 enfermos podría tener efectos positivos en la curación del bebé.

El juez Francis, tras escuchar ayer los argumentos de la familia y de los especialistas que promueven el tratamiento y de los abogados de los médicos que lo tratan, aplazó a hoy su decisión, hasta que las partes en conflicto mantengan una reunión, para ver si son capaces de llegar a un acuerdo, y a la espera de unas pruebas que ha encargado.

El magistrado encargó a un médico independiente que mida el contorno del cráneo de Charlie. La razón es que sus doctores dicen que la cabeza no crece porque los daños cerebrales que sufre son irreversibles. Su madre, sin embargo, asegura que el contorno ha aumentado en dos centímetros. Saber si las lesiones son o no irreversibles es clave en la futura decisión del juez.

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