CADA UNO LUCHA CON SUS ARMAS

El cantante de Taburete. :: s.t./
El cantante de Taburete. :: s.t.

Crítica del concierto de Café Quijano y Taburete en Actual 2018

Inés Martínez
INÉS MARTÍNEZLogroño

Dicen Café Quijano que sus canciones no hablan de su vida, que si no, estarían muertos. Pero no lo están, y su música tampoco. Que sí, que los tenemos muy escuchados, que nos hemos cansado de bailar 'La Lola' y que una apuesta arriesgada no son, pero siguen gustando. El Palacio de los Deportes reunió el viernes para ver a los leoneses y a Taburete a algo más de gente que el jueves (con Tipitako, Talco y Kase.O) y, en contra de lo que yo misma pensaba, no todo el público estaba allí para ver a Taburete. Es más. Cuando estos llevaban tres canciones el palacio había perdido un buen puñado de espectadores (tampoco es que se vaciara, ni mucho menos). Espectadores con un rango de edad completamente opuesto: canas y postadolescentes a partes iguales (o casi).

Café Quijano realizaron una puesta en escena limpia, animada, enérgica y no decepcionaron al público, que estaba allí para escuchar temas conocidos como 'Robarle tiempo al tiempo', 'La Lola', 'La taberna del Buda', 'Desde Brasil' o 'Tequila'. Tampoco olvidaron sus boleros, pero los tres hermanos demuestran con su vuelta que los dejan atrás para reencontrarse con el pop, ese género musical que tanto éxito les dio en los años 90. Costó un poco pedir un bis, pero todo estaba listo para que, junto a ellos, saliera a cantar Willy Bárcenas, líder y cantante de Taburete, junto al que interpretaron el tema con el que se han unido en varias ocasiones este verano, 'Perdonarme'. Fue en ese momento, fresco y reguetonero, en el que jóvenes y mayores se unieron en el bailoteo.

Taburete comenzó su actuación con 'Pero mira como beben', sí, un villancico. No vino muy a cuento, pero ahí lo dejaron antes de interpretar 'México D.F.', canción con la que también cierran el concierto pero en diferente versión. Mientras, algunas más o menos conocidas y, por supuesto, 'Sirenas', el tema que les catapultó a la fama y que el Palacio coreó hasta desgañitarse. Y momento audio de Whatsapp. Que nos les fastidie, señoras y señores, Taburete ha triunfado (consulten sus reproducciones en Spotify). Pop accesible, blandito, descafeinado. Nada rompedor, nada extraordinario, pero saben jugar con lo que tienen y han encontrado su target en un público que parecía huérfano de música, los veinteañeros (o menos). Letras básicas sobre amor, desamor, estribillos pegadizos y 'profundas' reflexiones sobre la música como «¡Que vida la música, joder!». ¡Ah! Y alguna que otra alusión al alcohol. Les invito a echarse un chupito por cada referencia a una bebida que encuentren en sus letras. Yo no participo.

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